EDITORIAL

Baño de realidad

martes, 13 de agosto de 2019 · 02:03

No por inesperados, en cuanto a la magnitud de la distancia entre los principales competidores, los resultados electorales dejan de tener una explicación racional. 

La lógica política indica que la más potente motivación a la hora de decidir el sentido de un voto es la situación personal del votante o de su entorno afectivo. De allí la notable incidencia que la situación económica tiene en los procesos políticos electorales. El mazazo que recibió el domingo el gobierno nacional, un verdadero baño de realidad, debe comenzar a elucidarse a partir del pronunciado deterioro de los indicadores sociales.
El gobierno creyó, equivocadamente, que la comunicación de la realidad -en muchos casos una realidad virtual- era más importante que la realidad misma. El “duranbarbismo”, que fue crucial para el acceso de Mauricio Macri al poder, mostró en esta instancia claramente sus límites. 

El dibujo electoral después de las PASO del domingo responde claramente a las motivaciones de índole económica del voto: que el oficialismo nacional haya ganado en la ciudad de Buenos Aires y en Córdoba tiene explicaciones que surgen en cuanto se analiza el esquema de distribución de los recursos. La capital de los argentinos ha sido el distrito más beneficiado con el reparto de los fondos coparticipables (el porcentaje más que se duplicó en enero de 2016) y también los distribuidos discrecionalmente desde el poder central.

La victoria de Juntos para el Cambio en Córdoba tiene también una explicación de raíz económica, pero en este caso se remonta a la discriminación que esa provincia, una de las más importantes de la Argentina, sufrió durante la gestión del kirchnerismo. El impacto de la crisis actual hizo mella por supuesto -de hecho la diferencia a favor del macrismo en Córdoba disminuyó notablemente respecto de dos o cuatro años atrás- pero la memoria histórica de los cordobeses valió en este caso más que la actualidad.

Pero así como se explica el triunfo oficialista en estos dos grandes distritos por razones económicas, del mismo modo tiene sentido la derrota en el resto del país. La distancia que existió entre el Frente de Todos y Juntos para el Cambio en el norte del país fue formidable y con pocos antecedentes en la historia reciente de la Argentina. El NOA y el NEA padecieron por duplicado: el deterioro de los indicadores sociales, por un lado, y la discriminación regional en cuanto a las inversiones en obra pública nacional, por el otro

Las lecciones de la historia están para ser aprendidas. El gobierno que asuma el 10 de diciembre tiene la obligación política, pero también ética y moral, de saber leer correctamente el mensaje de las urnas, que en este caso indica que cualquiera fuese el modelo económico que se implemente no puede postergar indefinidamente el bienestar de la gente, sobre todo de los sectores más vulnerables.

Las promesas de un futuro venturoso dejaron de ser movilizadoras cuando la gente advirtió que la línea se corría permanentemente y aquel no llegaba nunca. Comprendió, entonces, que una cosa es comunicar la realidad virtual y otra, muy distinta, la realidad misma.

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