CARA Y CRUZ

Desafío para Mandrake

lunes, 12 de agosto de 2019 · 03:03

Como si fueran poco lastre la mochila plúmbea de la candidatura presidencial de Mauricio Macri y lo arduo de confrontar con la maquinaria estatal, que encima lleva en los tres primeros tramos de la boleta a los dirigentes mejor ubicados en las encuestas, por lejos, en la escena provincial, la alianza Juntos para el Cambio local sumó a su desgracia la inconsistencia de su campaña. 
Con un esquema que funcionó sin fisuras, el oficialismo hizo méritos más que suficientes para alzarse con una victoria rotunda, la mayor paliza  en elecciones ejecutivas que se recuerde en Catamarca. Con más de la mitad de las mesas escrutadas, la luz sobre sus rivales era anoche de 27 puntos.

Sin embargo, también contribuyó a esa contundencia la inoperancia de sus rivales. 

En ningún punto del derrotero proselitista los principales candidatos macristas consiguieron mostrar acción coordinada y ejes discursivos fuertes comunes. Se acoplaron al marketing de los buenos modales que le propusieron sus contendientes, sin tener en cuenta que alguna agresividad es necesaria para tratar de tomar la iniciativa política, más en una cancha que les era desfavorable por la gravitación negativa de Macri. 

El Gobierno, cómodo de arranque por mera condición de oficialista, se los llevó puestos.

A los cambiemitas locales les queda el consuelo del mal de muchos, pues la debacle fue nacional. Es sabido quienes se conforman de este modo. 

Ayer empezaron a intercambiarse, todavía con discreción, las facturas. 

Todas proyectan culpas en el prójimo. Quienes se regodean en las recriminaciones omiten que tan responsable es quien yerra en el diseño estratégico como quien acepta seguirlo, aunque hablar de diseño estratégico sea, en este caso, un alarde de fantasía.

Roberto Gómez, Flavio Fama y Rubén Manzi, candidatos respectivamente a gobernador, intendente de la Capital y diputado nacional, apostaron cada uno a su juego personal y renunciaron a la sinergia. 

Libraron una interna simultánea a las PASO con el objeto de poder mostrar al final mayor volumen electoral que sus compañeros de ruta y sacar provecho camino a octubre y luego, en el escenario que se abriría a partir de diciembre.

Los resultados definitivos consagrarán al ganador de esta contienda miope, pero el fracaso colectivo resultó demasiado costoso. El horizonte se presenta muy complejo a Juntos para el Cambio. 

La tendencia de triunfo que estableció el Gobierno provincial se reforzará con la ola nacional. La fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner le sacó 15 puntos de diferencia a Macri-Pichetto. El poder de tracción de la “doble Fernández” se incrementará, mientras el peso de la mochila de Macri pasa de los kilos a las toneladas.

Además, el desempeño de Consenso Federal, liderado por el sindicalista Luis Barrionuevo, ha sido demasiado pobre como para que el sector resulte atractivo a los precandidatos derrotados en la interna peronista, particularmente visible en la gran cantidad de colectoras que contribuyeron a la candidatura de intendente de Gustavo Saadi en la Capital. 

Si algún precandidato al Concejo Deliberante especulaba con desertar del oficialismo en caso de frustrarse en las PASO, descartó anoche tal posibilidad por suicida. Equivaldría a ponerse en la línea del tsunami sin ningún beneficio probable.

Pero la performance del GEM, donde el movilizador Simón Hernández jugó su destino, fue todavía peor que la de Consenso Federal. Los votos del GEM son fugados del FCS. Si fueron tan escasos: ¿De dónde saldrán los que Juntos para el Cambio precisa para remontar la paliza? 

Incluso con la abstención del 30% como cantera tentativa, se trata de un desafío para Mandrake..n

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