EDITORIAL

Identidad incompleta

domingo, 11 de agosto de 2019 · 02:18

Dos siglos después de la independencia nacional, los argentinos seguimos buscando nuestra verdadera identidad cultural. La tarea es constante y dinámica, porque la identidad muta permanentemente, pero en nuestro país, a diferencia de otros latinoamericanos, la pesquisa es más ardua porque los registros de la vertiente que nos conecta con los pueblos originarios de la región fueron afectados notablemente.

Hubo, luego de la organización nacional, una deliberada acción destinada a arrasar con nuestro pasado precolombino y su herencia, motorizada por una generación de gobernantes que perpetró, por ejemplo, el genocidio de la campaña del desierto y propició la dicotomía civilización o barbarie, incluyendo en esta última alternativa al indigenismo.

Esta visión europeísta con la que se pretendió forjar un perfil de país no refleja, por cierto, la riqueza cultural de la Argentina.  En las últimas décadas, sobre todo a partir del quinto centenario del inicio de la conquista de América, ha empezado a fortalecerse la corriente que reivindica a los pueblos originarios como componentes esenciales de la cultura nacional, no solo por su anclaje en el pasado, sino también por su incidencia actual, disminuida por el despojo histórico al que fue sometida, pero de todos modos con plena vigencia.

Parte esencial de la cultura indígena son las lenguas. Por esa razón, y con el propósito de reconocerlas y fortalecerlas, el 2019 ha sido declarado el año Internacional de las Lenguas Indígenas. En sintonía con esta celebración, hay un intento organizado desde la universidad pública de avanzar en un registro formal de ellas. A través de una resolución de su Consejo Superior, la Universidad Nacional de Avellaneda le solicitó al INDEC incluir a las lenguas de los pueblos originarios en el próximo censo nacional, que debe realizarse el año que viene, destacando la ·importancia de incluir en el censo la diversidad lingüística como variable".

Según los datos oficiales del Censo 2010, casi un millón de personas de 34 pueblos aborígenes viven en todo el territorio argentino, pero son varios millones más los mestizos, que llevan en su sangre los rastros indelebles de los pueblos originarios.
Este año, también, se cumplen en la Argentina 30 años de la ratificación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que ordena al Estado desarrollar junto a los pueblos indígenas acciones para proteger sus derechos y garantizar el respeto de su integridad, y 25 de la sanción de la reforma constitucional que en el inciso 17 del artículo 75, reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos, y garantiza el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural, y la posesión y propiedad de las tierras comunitarias que tradicionalmente ocupan.

De modo que el presente resulta un año propicio para reivindicar la vertiente histórica que nos conecta con los pueblos originarios, un paso más en la tarea de completar y consolidar una identidad abarcativa de toda la riqueza cultural de nuestra nación.n

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