CARA Y CRUZ

La conversión del "Chiqui"

lunes, 8 de julio de 2019 · 04:03

A falta de campeonato, se celebra la maradonización de Lionel Messi. Expulsado del cotejo contra Chile por el bronce de la Copa América, se negó a recibir el premio y denunció corrupción en la Conmebol.
"Nosotros no tenemos que ser parte de esta corrupción, de esta falta de respeto de toda la Copa. Estábamos para más. Repito lo de la corrupción, así no se permite que la gente disfrute del fútbol. Quizá esto fue mandado, me pasaron una factura", dijo.
Contra la Conmebol y sus manejos turbios, como Maradona contra la FIFA. El viraje de Messi hacia la insurgencia maradoniana había comenzado a manifestarse tras la derrota de la Selección nacional contra Brasil, en la semifinal.
"Se cansaron de cobrar boludeces y no fueron al VAR. Espero que la Conmebol haga algo, pero no creo, porque Brasil maneja todo", señaló.
Tamaña osadía, estima el capitán argentino, precipitó la represalia de los malandras desenmascarados.


Escasas dudas pueden abrigarse acerca de las corruptelas en la Conmebol, de características idénticas a las de la FIFA.
Tres de sus presidentes y una docena de dirigentes, ex presidentes de las federaciones miembros y altos directivos están procesados por la justicia de los Estados Unidos, acusados de asociación criminal, lavado de dinero, fraude, sobornos y otras hazañas.
En 2016, la argentina Torneos y Competencias firmó con la Fiscalía estadounidense un acuerdo de procesamiento diferido en el cual aceptó todos los cargos en su contra y acordó el pago de una multa y devolución de "dinero sucio" por 112,8 millones de dólares a cambio de una amnistía.
Bien por Messi, entonces, plantado frente a la mugre.


La Conmebol le respondió, sin nombrarlo, a través de un comunicado institucional.
“En el fútbol a veces se gana y a veces se pierde. Un pilar fundamental del 'fair play' es aceptar los resultados con lealtad y respeto. Lo mismo va para las decisiones arbitrales, que son humanas y siempre serán perfectibles”, apuntó la entidad, para la cual “es inaceptable que a raíz de incidentes propios de la competencia, donde participaron doce selecciones, se hayan lanzado acusaciones infundadas que faltan a la verdad”.
“Dichas acusaciones –concluyó- representan una falta de respeto a la competencia, a todos los futbolistas participantes y a los cientos de profesionales de CONMEBOL, que viene trabajando por transparentar, profesionalizar y desarrollar el fútbol sudamericano”.
El tamaño de la satisfacción que produjo en la afición argentina la rebelión de Messi opacó otra transformación extraordinaria.
Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, cuestionó también a la Conmebol. Aunque se abstuvo de la palabra “corrupción”, sus manifestaciones, vertidas a través de la red social twitter, fueron suficientemente claras.


"Como presidente de AFA estoy convencido de la búsqueda de la transparencia, la profesionalización y el desarrollo del fútbol. Es por eso que deseo una profunda reflexión sobre lo sucedido, a fines de trabajar juntos por un fútbol sudamericano limpio, justo y libre de sospechas", sentenció.
Raro que no destacara que es el vicepresidente segundo de la Conmebol cuya transparencia objeta. Se le debe haber pasado. Seguro que su renuncia al cargo está al caer.
Además, comparte la conducción de la AFA con su suegro, el líder camionero Hugo Moyano, investigado entre otras cosas por matufias perpetradas en el club Independiente. Y con Daniel Angelici, cristalino integrante de entorno del presidente Mauricio Macri.
Lamentable que la Conmebol no siga el ejemplo de institución tan pura como la AFA. Ojalá las palabras de “Chiqui” Tapia induzcan a reflexionar sobre lo inconvenientes que son para el deporte de las conductas reñidas con la ética.

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