Editorial

Sentido común

Con más pretensiones electoralistas que de aporte concreto al bien común...
sábado, 20 de julio de 2019 · 02:18

Con más pretensiones electoralistas que de aporte concreto al bien común, como la inmensa mayoría de las decisiones que adoptan en plena campaña los gobiernos de todos los signos políticos y de todas las jurisdicciones, la ministra de Seguridad anunció esta semana que se implementará, en un futuro aún no determinado con precisión, un servicio cívico voluntario destinado a jóvenes que no estudian ni trabajan.

De finalmente ponerse en marcha alguna vez lo cual ya de por sí es dudoso porque no hay presupuesto contemplado para un programa de estas características- el responsable del servicio será Gendarmería Nacional. Rápidamente desde el Ministerio de Seguridad se lo diferenció del viejo servicio militar obligatorio, que culminó abruptamente en 1994 luego del crimen del soldado Omar Carrasco y que combinaba la instrucción militar con castigos, torturas y humillaciones para los conscriptos.

“Vamos a ir a la búsqueda de los jóvenes que hoy no estudian ni trabajan, para que puedan retomar sus estudios y puedan formarse en oficios no solo tradicionales, sino también en otros como robótica, software de videojuegos o cualquier salida que les permita insertarse en el mundo del trabajo”, dijo Bullrich al anunciar el servicio.

Lo llamativo del caso es que apenas 20 días antes, sin tanta repercusión ni anuncios efectistas, el Consejo Federal de Educación, que integran los 24 ministros provinciales del área, aprobó una resolución creando un sistema de características similares. Eso sí, a cargo de personal especializado del Instituto Nacional de Educación Tecnológica y no por personal de la Gendarmería, institución cuyo ámbito de competencia, como se sabe, es muy distinto.

Para justificar la participación de la fuerza de seguridad en este tipo de actividades educativas, la ministra señaló que "la Gendarmería es más valorada que la educación pública, que la iglesia y ni qué hablar de la política". Encuestas recientes, sin embargo, contradicen a Bullrich. En 2017 un estudio de la consultora Management & Fit, arrojó como resultado que la institución más confiable para los argentinos era la Universidad, seguida por la escuela. Otra, en mayo, muestra que la institución en la que más creen los argentinos es la Universidad pública, con un 52% de adhesión, mientras que Gendarmería llega apenas al 24%, menos de la mitad.

Además, en la Argentina existen miles de centros de formación laboral o instituciones con talleres de oficios dependientes de todos los niveles de gobierno y aún de organizaciones no gubernamentales, con su propia infraestructura y docentes capacitados, aunque, eso sí, con un presupuesto cada vez más acotado.

El sentido común indica que, antes de efectuar estos anuncios de concreción improbable, lo mejor sería destinar mayor presupuesto a los centros que ya existen y viabilizar la experiencia que tendrá a su cargo el Instituto Nacional de Educación Tecnológica. Tal vez se pierda algún rédito electoral, pero se ganaría en eficiencia.

Otras Noticias