Cara y Cruz

Muertes inútiles

En una semana puntualmente grave para la estadística de los siniestros viales en la provincia...
sábado, 20 de julio de 2019 · 02:20

En una semana puntualmente grave para la estadística de los siniestros viales en la provincia, por cuanto hubo cinco víctimas fatales por accidentes en distintas rutas, cobra relevancia una de las causas reiteradas y nunca sancionadas: la de los animales sueltos. 
Catamarca, lamentablemente, es una de las pocas provincias en el país donde las rutas están pobladas de animales de todo tipo y color. Desde caballos y vacunos hasta cabras y cerdos. Todos con dueños de identificación nada compleja, y que sin embargo no asumen ninguna responsabilidad de las gravísimas consecuencias que acarrea su cría descontrolada a terceros.
Es decir, ninguna autoridad municipal, provincial y en particular la Justicia ha tomado el tema con la seriedad que merece, aún cuando hay normas que castigan a los propietarios de los animales sueltos en la ruta. Con más rigor aún cuando hay accidentes por culpa de eso. 


A los hechos. El miércoles pasado, Fermín Brizuela, un conocido docente y locutor de la ciudad de Aguilares, Tucumán, murió tras chocar en su moto con un vacuno en la ruta nacional 38, a la altura de La Bajada, Paclín. Circulaba junto a una mujer cuya vida no corre riesgo. 
Tal accidente ocurrió 48 horas después de otro que se registró en la misma ruta y departamento y que, por fortuna, no tuvo mayores consecuencias. En este caso, también se trató de una pareja en moto que embistió a una oveja y un chivo en el ingreso a la localidad de Santa Rosa. 
En ninguno de ambos accidentes se precisó si la Justicia ordenó buscar a los dueños de los animales para proceder como establece la ley. No es nada menor la cuestión: en el siniestro fatal de Brizuela, al dueño del vacuno le correspondería la imputación de “homicidio culposo”. 


A decir verdad, hay antecedentes al respecto en Catamarca. A principios de este año, el fiscal de Santa María, Carlos Contreras, imputó por el delito de "homicidio culposo" al dueño de los caballos con los que chocaron dos jóvenes en un accidente ocurrido en diciembre de 2018. Un mes después, un adolescente de 17 años murió por las heridas sufridas.
En tal hecho, la Justicia identificó al dueño de los caballos, un hombre de apellido Toranzo, a quien en un primer momento le imputó el delito de "lesiones graves" y lo indagó. Pero con el deceso del joven agravó la imputación y lo indagó con la nueva carátula.
Antes de eso, en abril de 2018, el fiscal subrogante de Tinogasta Luis Barros ordenó detener al dueño de un caballo que provocó un accidente fatal en la ruta Nº 3. La víctima fue José Quintar, de 36 años, quien también circulaba con una mujer que tuvo lesiones. El propietario del animal, de apellido Bordón, fue imputado por "homicidio culposo" y "lesiones leves culposas".


Si bien tales actuaciones tienen un valor significativo como precedente, lo cierto es que ninguno de esos casos llegó a juicio, y por lo tanto el proceso quedó incompleto. Sin pena que cumplir, la impunidad sigue siendo la regla.
Pero al margen de lo que le toca a la Justicia, tampoco los municipios han avanzado en acciones concretas con los animales sueltos en las rutas de su jurisdicción. Es sabido que como excusa suelen alegar que la mayoría de los accidentes se producen en rutas nacionales, y por ende están fuera de su jurisdicción. 
Otro tanto corresponde para las autoridades provinciales, que no han tomado el asunto en serio. Resultado: los animales retozan con total libertad en las rutas de mayor circulación, con el peligro que eso implica. 
En definitiva, las vidas perdidas de Brizuela, Quintar y otras tantas que se han producido estos años por la misma causa han quedado archivadas en un expediente, en una simple estadística policial y periodística. 
Fueron, con todo el dolor y la indignación que ello implica, muertes inútiles.n

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