cartas al director

Una cirugía que terminó mal

jueves, 18 de julio de 2019 · 02:00

Señor Director:

Me dirijo a usted para solicitarle me haga la gran atención de publicar esta nota en la sección "Lo bueno, lo malo y lo feo". Es muy importante, ya que será de servicio para la comunidad. Se trata de la atención de los médicos, a los que uno recurre cuando tiene problemas de salud y en lugar de curarlo le hacen más daño, como en mi caso, que me perjudicaron para toda la vida.
En 2016 se me hizo una trombosis en el ojo derecho. Mi hija me cubrió el ojo y me llevó a la Capital para ver a un muy buen oculista, el Dr. Bustamante. Él me revisó y vio que todavía ingresaba sangre; me aconsejó que me lleven a Buenos Aires o Córdoba para que allí, en un buen sanatorio, me revisen, y si había que operar, lo hicieran ellos porque aquí no hay garantía. Fui al PAMI para que me dieran la orden, hablé con la señora que correspondía y ella me dijo que ellos trasladan a Tucumán, donde se especializan en esos casos. Me hizo la autorización y debía llevar a un acompañante para la realización de trámites. Allá en Tucumán fuimos a una clínica de la avenida Avellaneda. Nos recibió el Doctor E. A. Me revisó el ojo y me dijo: “Mañana operamos”. Nos dio turno a la 9 am. Fuimos y me pasaron a un consultorio. Eran 4 personas. Me anestesiaron, yo escuchaba todo aún: dijeron que sacarían la sangre con una aspiradora y se admiraban por tanta cantidad que había. Como ya no tenía, me dijo el Dr. que haría una prueba, que me vuelva a Catamarca por 10 días. Que si cuando regresara la sangre salía de la parte baja del ojo, no tenía remedio, y si salía de la parte de arriba, se operaba.
Cuando regresé a los 10 días, me sacó el parche y me dijo que ya no salía sangre y que los dos ojos estaban hermosos y sanos y me ofertó que si quería al día siguiente me podría operar de cataratas en los dos ojos. Yo le dije que no tenía dinero, y él me dijo que no importaba, que él lo mismo facturaba. Quedé en confirmarle después ya que los ojos estaban sanos y no había apuro. Como en esos días él se retiraría del servicio por sus vacaciones, me dijo que me atendería su hermano mayor ante cualquier problema.
Me dieron turno para el 24 de junio de 2017 y me operó el Dr. E. A. el día 7 de julio. Luego de la cirugía y del control que me hizo este Dr., el parte que me dio es que los ojos estaban sanos y nunca más tendría problemas. Pasaron como seis días y comencé a sentir dolor y puntadas en el ojo. Y cada día que pasaba eran más fuertes, parecía que me reventaría la cabeza. Regresé a la Clínica, saqué turno para el Dr. A. A., y cuando me vio, recién me dijo que tenía glaucoma. Me recetó remedios para calmar el dolor y que busque un oculista para que me controle cada dos días. Regresé a Catamarca. Al día siguiente me llevaron a la Capital y me atendieron en la clínica de la Dra. V.O., y apenas me revisó, me explicó que la sangre que tenía en el ojo se debía a la presión ocular, que es lo que produjo la trombosis, y al no tratarla se hizo glaucoma y sigue avanzando. Que cuando recurrí a ella ya había llegado en la última fase y se “quemó el ojo". Dijo la Dra. que si me hubieran tratado antes la presión ocular solucionábamos con gotas, que no curan pero la detienen y controlan. Fui a PAMI, hablé con el abogado, y al ver la historia clínica me dijo que lo experimentado en la Clínica era una mala praxis, que los denunciara urgente para que me paguen todo el daño que me hicieron. A la demanda la hice en la Defensoría de Andalgalá por daños y perjuicios. Después de luchar tanto con todas las pruebas a mi favor y ya lo único que falta es que la Aseguradora envíe médicos para realizar el peritaje, el abogado de la Clínica presentó un escrito en donde establece que el juicio debe hacerse en Tucumán. Sin duda que lo hace para ganar tiempo. Él dice que yo no tengo nada en el ojo, que yo quería lucrar para sacar dinero, que después de que me operaron saqué una nota de agradecimiento a los médicos y a las personas que me desearon el bien. Esto último es cierto, pero fue con intenciones de agradecer y recomendar a la clínica porque creí que me habían curado y no fue así. Pido disculpas a la gente, porque creí que eran buenos médicos.
Al tener fotocopias en mí poder de los expedientes tanto de ellos como del mío, se comprueban todas las mentiras. Ya hablé con los periódicos y canales de televisión, me dijeron que lleve las pruebas y ellos lo publicarían a los responsables que me hicieron esto.
Finalmente, quiero recordar un dicho: "No hay plazo que no se cumpla y no hay deuda que no se pague". Agradeciendo su cordialidad y atención, le pido disculpas por las molestias, pero hago esta publicación para el bien de toda la comunidad.

Ramón Emilio Álvarez
DNI 7.054.211

 

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