CARA Y CRUZ

Las tobilleras macristas

jueves, 18 de julio de 2019 · 02:03

El ejercicio del poder modificó para siempre la imagen de alegre estudiantina que el macrista Cambiemos, hoy Juntos por el Cambio, transmitía en sus albores. Cómo olvidar aquella eufórica pandilla de amigos aprestándose a torcer la historia, abrazados y contoneándose al ritmo de Gilda.

Qué vachaché, diría Discépolo, la experiencia impide querer sin presentir. Cuatro años después, la amistad se ha devaluado como tegumento y la Casa Rosada prefiere tomar algunas prevenciones antes que decepcionarse.
Si en 2015 Cristina Fernández de Kirchner le puso a Daniel Scioli la tobillera electrónica de Carlos Zannini como candidato a vicepresidente, en este 2019 de incertidumbres Mauricio Macri y su alter ego, el jefe de Gabinete Marcos Peña, multiplican el recurso de monitoreo bajo la forma de comisarios políticos que cuiden en los distritos provinciales la integridad de la boleta oficialista.

 

“No me arrepiento de este amor”, le corean los macristas todavía a Gilda, pero conviene más pasarse de paranoico que caer por exceso de confianza. Temen que los esquemas provinciales corten del voto el tramo del Presidente, que no atraviesa precisamente su etapa de más alta popularidad.
En Catamarca y La Rioja, la tobillera macrista será el legislador porteño Marcelo Weschler, hombre cercano al rabino y ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable Sergio Bergman.
Para el caso catamarqueño, la Rosada habrá tomado debida nota del proceso que desembocó en la consagración de las listas locales de Juntos para el Cambio, que estuvo precedido de los rezongos de varios intendentes radicales por tener que cargar con la “mochila de plomo” de Macri.
La principal oferta de la facción carece de figuras del PRO. Dos radicales, Roberto Gómez y Flavio Fama, apuestan a la Gobernación y la Intendencia de la Capital, respectivamente; la banca de diputado nacional, que salvo un cataclismo puede considerarse embuchada, recaerá en el diputado provincial, de la Coalición Cívica de la nitroglicerínica Elisa Carrió. El óbolo al PRO se abonó en Catamarca con el segundo casillero de la lista de diputados provinciales para la joven Natalia Saseta.

 

Sumada a la mala voluntad expresa de los jefes territoriales boinablancas, tan exigua participación en la propuesta presidencial seguramente incidió en la decisión nacional de enfatizar el control sobre las tijeras. La misión, sin embargo, se consideró fuera del alcance de los macristas provincianos. Si no fueron capaces de obtener más espacio en las listas con los recursos políticos y económicos de la ANSES, la delegación del Ministerio de Desarrollo Social, la Gerencia de Empleo y otros enclaves nacionales de emolumentos sabrosos, escasa fe puede albergarse sobre su solvencia para cuidar que los radicales se abstengan de cortarlo a Macri.

 

La falta de confianza es tal que prefiere Marcos Peña delegar el encargo en un porteño. El diputado Weschler custodiará con mayor eficacia los intereses de Macri y el PRO que los funcionarios Fernando Capdevila, Carlos Martínez, Mariano Manzi o los diputados Carlos Molina o Enrique Cesarini, presidente del partido presidencial.
No se sabe qué opina esta gente de tamaño desaire. ¿No era “No me arrepiento de este amor” una especie de marcha peronista del PRO? Ahora resulta que sí se arrepienten, aunque gracias a Dios y la Virgen del Valle no tanto como para desplazarlos de los cargos.
De todos modos, es improbable que se quejen. A fin de cuentas, mejor que el porteño este se haga cargo de evitar que “Telchi” Ríos o el “Gallo” Jalile lo poden a Mauricio con tal de lograr sus reelecciones, o que las bandas de Fama hagan lo propio en Capital para mejorar la performance.

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