CARA Y CRUZ

¿Solo miedo escénico?

lunes, 15 de julio de 2019 · 04:05

Es sabido que no todos los políticos gozan de habilidad para el discurso y la oratoria, o incluso de destreza ante la prensa, que a veces suele hacer preguntas incómodas que no solo demandan conocimiento sino también buena cintura para no “meter la pata”. Sin embargo, cuando deciden emprender una carrera hacia un cargo legislativo, por ejemplo, deben asumir que una de las condiciones básicas es explicar ante el público –y potenciales votantes- qué opina sobre temas de actualidad y qué propuestas tiene si resultara electo.  

Con ese propósito, El Ancasti viene realizando una ronda de entrevistas con los precandidatos de las distintas fuerzas para las PASO. Ayer se publicaron notas con quienes encabezan las listas del oficialismo y gran parte de la oposición, una serie que concluye hoy con los de la izquierda. 

Pero seguro no pasó desapercibido que en el caso del Frente Juntos por el Cambio la entrevista no se hizo con el primer postulante, Alejandro Páez, sino con quien sigue en la lista, Natalia Saseta, del PRO. No fue una decisión caprichosa: Páez se negó a conceder la nota, presumiblemente por el hecho de que prefiere no hablar con la prensa. Para facilitarle el asunto, este diario le remitió las preguntas por escrito para que las respondiera de igual forma; ni siquiera atinó a responder. Es decir, no solo pánico escénico, sino también mala actitud. 

Páez es intendente de Andalgalá y ya no puede ser reelecto en ese cargo. También es presidente de la Unión Cívica Radical. Y, como se dijo, encabeza la nómina de postulantes de la primera fuerza de oposición para la Cámara baja. En términos prácticos, tiene la banca asegurada. 

Según se supo, el intendente se niega a las entrevistas porque no quiere hablar sobre minería. Nótese el absurdo: el jefe político del principal departamento minero de la provincia se rehúsa a abordar el tema que constituye su mayor sustento. Por lo demás, Páez también hizo saber a este diario que no se ha sentido “bien tratado” en los últimos años en estas páginas. Se desconoce de dónde sacó que la prensa -y este medio en particular- debe “tratarlo bien” a él y a todos los políticos. 

¿Cómo un candidato en primer término a diputado provincial por la oposición local se niega a expresar su opinión en público? ¿Cuándo sea legislador pedirá que otros hablen por él o solicitará que cuando le toque el turno los periodistas se retiren de la sala? En verdad, resulta una intriga saber si podrá adaptarse a las exigencias de la función legislativa. Por lo pronto, La UCR perdió una oportunidad de sentar posición sobre la realidad de la provincia. 

Otro tema. El miércoles este diario publicó la versión textual de la entrevista que le realizó “7 y 1/2", de El Ancasti TV, al psicólogo Diego Molina, quien conduce el centro SaluGénica, que se especializa en abordar la cuestión del suicidio. Entre otras consideraciones, Molina lamentó que Catamarca y el Estado nacional “no cuenten con un programa específico de prevención del suicidio. No hay un programa comunitario, institucional, se hacen muchas acciones, hay un teléfono 135 para poder acceder a un llamado en momentos de crisis (…) Pero no hay un programa estratégico para el tratamiento puntual de esta problemática".

Es curioso cómo el concepto generalizado de Estado sigue siendo el de una suerte de ente burocrático y abstracto, no solo independiente de los ciudadanos sino también de los funcionarios que lo integran o integraron. Por caso, Molina fue director provincial en la Subsecretaría de Salud Mental, en la primera etapa de la gestión de Ramón Figueroa Castellanos en Salud. Es decir, tuvo la oportunidad de diseñar o al menos proponer programas de prevención del suicidio y no lo hizo. Ahora, desde el sector privado, pareciera haber borrado aquella incursión en la cocina de las políticas públicas.n