EDITORIAL

Eligiendo al enemigo

lunes, 15 de julio de 2019 · 04:03

En política cada sector o cada dirigente elige el enemigo que más le conviene. En la presente campaña electoral, Mauricio Macri ha elegido, entre otros, a los sindicalistas. 

El oficialismo nacional debe ser muy cuidadoso en los temas que aborda durante su itinerario proselitista hasta octubre, o quizás hasta noviembre. De economía, mejor ni hablar: la pobreza, según lo adelanta la Universidad Católica Argentina, ya está alcanzando al 35 por ciento de los argentinos (en 2015 llegaba al 28 por ciento de la población) y hay casi un millón de indigentes más que hace cuatro años.

Elegir a los sindicalistas como destinatarios de sus diatribas es una estrategia inteligente. Son muy pocos los sindicatos que acompañan la gestión de Cambiemos, de modo que atacarlos implica referenciar a la oposición en esas críticas, sin necesidad de nombrarla directamente. 

Los estrategas de la campaña saben muy bien la mala imagen que tienen los gremios. Sería injusto generalizar porque hay dirigentes comprometidos y consecuentes, pero es fácil advertir que en los sindicatos la democracia real es una quimera, con dirigentes que conducen sus sindicatos durante décadas sin abrir el juego a opciones de recambio; que abundan los gremialistas ricos que “representan” a trabajadores pobres; y que en el mundo del sindicalismo proliferan la violencia, los negocios turbios y los comportamientos mafiosos.

De todos modos, debería el oficialismo tomar sus recaudos, porque los dirigentes de los escasos sindicatos que le responden lejos están de ser un modelo de comportamiento. La semana pasada, en pleno acto de campaña, el otrora moderado Horacio Rodríguez Larreta dijo: “Hoy se cagaron a tiros entre ellos en un frigorífico, eso es lo que son”. Al mencionar a “ellos” o “lo que son”, el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires aludió, no cabe duda alguna, al peronismo. Pero pronto trascendió que el incidente mencionado fue protagonizado por matones que responden a José “Beto” Fantini, dirigente de la Federación de la Carne ligado al oficialismo, de estrecha relación con el exministro Jorge Triaca.

El dirigente mimado por el macrismo, Gerónimo “Momo” Venegas, ya fallecido, no se caracterizó precisamente por ser un ejemplo de gestión sindical. Representantes de los paupérrimos trabajadores rurales, Venegas dejó una herencia de varios cientos de millones de pesos cuyo origen se desconoce. 

La instalación de este tema en la campaña, más allá de que ningún sector político puede señalar a otro con el dedo, sirve de todos modos para reactualizar el debate respecto de la necesidad de democratizar la vida sindical. Es inadmisible que, a casi cuatro décadas de la recuperación de la vida democrática en la Argentina, muchos de los gremios continúen siendo estructuras oscuras, funcionales a los comportamientos mafiosos y a los negocios turbios en los que también tienen participación, activa o por omisión, la dirigencia de las principales fuerzas políticas, lo que vuelve más compleja la tarea de transparentarlas.n