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Clave de campaña

El acto oficial por el 9 de Julio adquirió ribetes proselitistas en los discursos del intendente...
miércoles, 10 de julio de 2019 · 04:20

El acto oficial por el 9 de Julio adquirió ribetes proselitistas en los discursos del intendente de Valle Viejo, Gustavo Roque “Gallo” Jalile, y la gobernadora Lucía Corpacci, quien enfatizó su deseo de hablar en la fecha patria, por última vez en calidad de mandataria provincial.
Jalile prendió la mecha con discreción al defender el “federalismo fiscal propiciado por nuestro presidente Mauricio Macri”, debido al cual provincias y municipios han mejorado sus situaciones financieras. Nada demasiado grave, por supuesto, aunque tampoco era indispensable mencionar a Macri si lo que se pretendía era circunscribir la ceremonia a lo institucional. 
Corpacci recogió el guante, con idéntica mesura. 

“El federalismo –dijo- aún sigue siendo incompleto. Lo fue siempre. Siempre fue Buenos Aires, Rosario, el puerto, quien se llevó la mejor porción de nuestro país a costa del esfuerzo de todos los argentinos, como lo fue en la Independencia. Porque las guerras se desarrollaban acá en el Norte, por Cuyo, no en Buenos Aires. Y, hoy, nuevamente el mayor esfuerzo económico del Gobierno Central se plasma en obras para la ciudad de Buenos Aires, para las grandes urbes. Tenemos que seguir reclamando nuestros derechos como provincias que se merecen una reparación histórica porque esa es nuestra lucha de independencia en el momento en que vivimos. Y también tengo que decir con tristeza que nuevamente nos vemos dominados por intereses económicos. Nuevamente nuestro país está en manos de economías extranjeras que van a decir por donde tenemos que ir, cómo tienen que ser nuestros trabajadores, cómo tienen que ser nuestras industrias, cómo nos tenemos que desarrollar y esa es la lucha como argentinos nos tenemos que dar”.

Ha de reconocerse que lo dicho por Jalile es cierto. Si bien la economía del país en general es un desastre, durante la administración Macri las provincias mejoraron su situación fiscal. Terminaron 2018 con superávit primario, mientras la Nación no puede revertir su déficit. 
Otra cosa es que esto haya surgido, como quiere Jalile, de la visión federal de “nuestro presidente Mauricio Macri” y de una política sistemática y deliberada. Más bien fue el resultado de singulares circunstancias que envolvieron la administración Macri desde sus inicios, la más evidente de las cuales todavía es que su facción carece de mayoría en el Congreso. Esta minusvalía institucional obligó a permanentes negociaciones con los gobernadores, quienes supieron sacar, legítimamente por cierto, partido de ella, como bien saben los legisladores nacionales catamarqueños que responden al Gobierno provincial.
Tal resultado podría incluso calificarse como paradójico, puesto que en cuestiones no sujetas a tratativas de coyuntura la supuesta perspectiva federal de la Casa Rosada, porteña hasta la médula, brilla por su ausencia. La asfixia de las economías regionales es prueba de ello.

De este derrotero pueden extrapolarse algunas concepciones que trasciendan voluntarismos y románticas recomendaciones de seguir el ejemplo de los próceres, más difíciles de empardar mientras más idealizados, y más idealizados mientras más convenga a determinadas posiciones en determinados momentos.
Lo que las provincias, Catamarca entre ellas, han obtenido de la administración Macri, fue fruto de las relaciones de fuerza, no de la declamación de principios. De lo cual se concluye sin demasiado esfuerzo que llevar adelante principios como el federalismo requiere construir la fuerza política necesaria para propiciarlo y arraigarlo como práctica, independientemente de quien sea el inquilino, de la Casa Rosada, de turno. n

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