CARA Y CRUZ

Cierra el peronismo

viernes, 21 de junio de 2019 · 04:02

El acto de lanzamiento de la candidatura a intendente del diputado nacional Gustavo Saadi fue, finalmente, la materialización de la unidad del peronismo en la Capital.
El postulante sumó como candidato a senador al secretario de Deportes, Maximiliano Brumec, que desistió de competirle en las primarias el casillero principal, como había advertido 24 horas antes.
Brumec llegó al club Juventud Unida de Santa Rosa en compañía de Saadi y el secretario de Vivienda, Fidel Sáenz. Compartió el escenario con ambos y habló para anunciar que resignaba sus pretensiones en beneficio del proyecto. Desde abajo, como asistente, escuchaba el ministro de Salud, Ramón Figueroa Castellanos, cuyas aspiraciones quedaron en el camino.


De este modo, el “Frente de Todos” llevará en la boleta de San Fernando del Valle a los dos dirigentes que mejores indicadores ofrecen en las encuestas y redujo significativamente el margen a que diferencias internas empañen su desempeño en el territorio que se le insinúa más difícil.
Precisamente, el consenso interno en torno a la figura de Saadi fue uno de los factores principales para adelantarlo. Con la incorporación de Brumec, el esquema terminó de encastrar. Queda muy poco por afuera.
La única incógnita es Luis Barrionuevo. El senador nacional Dalmacio Mera decidió no participar de un armado provincial alternativo al del Gobierno (ver página 3) y no se sabe si el sindicalista avanzará en tal sentido solo, aunque ambos trabajarían por la fórmula nacional Roberto Lavagna-Juan Manuel Urtubey.
La viga maestra de la oferta oficialista, de tal modo, está cocinada: lista única con Lucía Corpacci como diputada nacional, Raúl Jalil a la Gobernación y Saadi a la Intendencia, con la “doble Fernández” en la presidencial.

 

El acto de ayer tuvo un valor anímico adicional para el oficialismo, que viene gestionando el enroque Corpacci-Jalil sin traumas: afianzó la impresión de la continuidad en el manejo de los resortes del Estado, lo que contribuye a neutralizar focos de insubordinación y fugas.
Las indisciplinas podrían tener costos altísimos si el peronismo sigue a cargo de los gobiernos provincial y municipal. Se sabe lo importante que es en política la aptitud para tragarse sapos, y saltar de la barca peronista en este momento es apostar a una victoria de “Juntos por el Cambio”, ex FCS.
La audacia parece excesiva no sólo por la unidad mostrada ayer en Capital. En las elecciones provinciales que se vienen celebrando desdobladas de las nacionales hasta ahora, la ratificación de los oficialismos ha sido unánime. Podría señalarse como excepción la capital de Córdoba, que perdieron los radicales, pero la derrota fue a manos del Gobierno peronista de Juan Schiaretti. Acá las administraciones provincial y municipal están en la misma alianza y sus máximos referentes exhiben una coordinación política sin fisuras.


Por el lado de la oposición, la “orgánica” radical cerró nomás con Roberto Gómez para la Gobernación, el rector de la UNCA Flavio Fama en la Intendencia y el diputado Rubén Manzi para el Congreso.
Los díscolos, donde forman las facciones referenciadas en el ex gobernador Eduardo Brizuela del Moral y el ex intendente capitalino Ricardo Guzmán, arman para disputar espacios con algunas dificultades por la deserción de Manzi, bajo cuya precandidatura a gobernador pensaban articular.
Los nombres de Brizuela y Guzmán se tiraron para ocupar el escaque. Guzmán podría precandidatearse para la diputación nacional. Otro que se menciona es el ex diputado Miguel Vásquez Sastre.

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