EDITORIAL

El colapso de la salud pública

viernes, 14 de junio de 2019 · 04:09

El médico pediatra pedófilo detenido la semana pasada no es el único inconveniente que tiene el Hospital Garrahan. Tiene otros que ya han adquirido la condición de problema estructural, en vista del desfinanciamiento que sufre la salud pública en los últimos años en la Argentina y que ha provocado problemas de infraestructura, en el abastecimiento de equipamiento e insumos básicos y el despido de muchos profesionales.

Empleados del nosocomio decidieron difundir públicamente el reclamo que cotidianamente hacen, sin que trascienda en los medios de comunicación, los profesionales y trabajadores que allí desempeñan su labor asistencial y también los familiares de los niños que padecen condiciones de internación intolerables.

La situación de ese centro asistencial no es diferente de la mayoría de los hospitales públicos de la Argentina, afectados por un recorte presupuestario notable en los últimos tres años, aunque los problemas se arrastran históricamente. El estado de deterioro del Garrahan adquiere un valor simbólico porque es un hospital de alta complejidad, enorme prestigio y modelo a seguir en la Argentina y otros países del mundo.

Tal vez lo más impactante del material difundido por los trabajadores sanitarios del hospital sean las fotografías que muestran camas con chicos en los pasillos, lugares inadecuados que pueden favorecer contagios cruzados de enfermedades infecciosas. 
“Los pacientes no tienen el aislamiento adecuado, a un metro veinte de distancia se facilitan las infecciones cruzadas donde tenés chicos con patologías de alta complejidad, como leucemia o trasplantados, que pueden cruzarse con uno que tiene bronqueolitis. No hay humidificación ni se calienta el oxígeno, y están los tubos de oxígeno que con cualquier maniobra se pueden caer sobre un chico, un enfermero o un médico”, sostiene el informe preparado por los trabajadores del Hospital.

Denuncian, además, que los padres que no tienen donde sentarse para acompañar a sus hijos y que las guardias están saturadas.
La queja de los empleados se suma a un pedido de informe realizado por diputados nacionales en el que expresaron su preocupación “por el paulatino desfinanciamiento del hospital, las paritarias a la baja y el faltante de insumos, medicamentos y vacunas”, entre otros cuestionamientos.

Ayer se conoció que el Tribunal Oral Federal que condenó al ex secretario de Obras Públicas José López decidió en el mismo fallo que la mitad del dinero encontrado en los bolsos vaya para este hospital y la otra mitad para otro centro asistencial pediátrico: el Hospital Gutiérrez. Se trata de una buena medida que tiene un valor simbólico: que el dinero de la corrupción se destine a fines sociales. Pero la recuperación de la salud pública requiere, además, de una planificación adecuada, de un presupuesto que alcance para que pueda enfrentar los desafíos que a diario se presentan y para los que, por el colapso, actualmente hay respuestas muy escasas y limitadas.

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