Cara y Cruz

Tironeos radicales

La designación del senador nacional rionegrino Miguel Ángel Pichetto como compañero...
miércoles, 12 de junio de 2019 · 04:20

La designación del senador nacional rionegrino Miguel Ángel Pichetto como compañero de fórmula del presidente Mauricio Macri está muy lejos de ser un desaire a la Unión Cívica Radical, por muchas ironías que circulen al respecto. Por el contrario, la decisión encastra en el proceso de afianzamiento de este partido dentro de la alianza Cambiemos, que se aceleró, paradójicamente, desde la catástrofe de Córdoba, donde los dos postulantes aplastados por Juan Schiaretti fueron radicales, aunque jugando una estrategia diseñada por la Casa Rosada.

Como partido, el radicalismo tiene objetivos de mediano plazo distintos de los del macrismo, cuya materialización se extiende más allá de estas elecciones y hasta podría decirse del resultado de estas elecciones. Tienen que ver con su restauración como fuerza política autónoma. 
Desde el principio, la meta era revitalizarse en Cambiemos para disputar la sucesión de Macri al macrismo en 2023, no ahora. La devaluación del Presidente y la recuperación radical no han sido tantas como para anticipar el movimiento, pero en cualquier caso la meta boinablanca continúa vigente.
Pichetto vice amplía, desde este punto de vista, el margen de maniobra de los radicales para negociar en el frente interno lo que realmente les interesa, que es retener los espacios institucionales que ya tienen –gobernaciones, intendencias, bancas municipales, provinciales y nacionales- y eventualmente incrementarlas para continuar afirmándose. 
Están chochos con el encumbramiento a un puesto decorativo de Pichetto, quien carece de partido, porque a cambio de esa aparente humillación en la que tantos se regodean esperan obtener lo que quieren, no solo a expensas de los experimentos distritales del macrismo “paladar negro” sino también, y sobre todo, de la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Conviene no olvidar que, incluso si la fórmula Macri-Pichetto pierde, la UCR tendrá en el buche los cargos electivos logrados para seguir adelante.

El premio adicional sobre el que tenían expectativas era la derogación del decreto firmado por Macri en abril que prohibió las colectoras invertidas, es decir: que un candidato a diputado, o a gobernador, fuera colgado de más de una candidatura presidencial. Esta posibilidad se contempló para que María Eugenia Vidal la aplicara en su pelea contra el kirchnerismo en provincia de Buenos Aires, pero se desestimó, pero los radicales querían reflotarla para atenuar el efecto “mochila plúmbea” de la figura presidencial. 
Habría que ver la viabilidad legal, porque hoy cierra el plazo para la presentación de las alianzas. 
En estas condiciones generales se desarrollan las tratativas en el FCS-Cambiemos catamarqueño, en las que no faltan las clásicas amenazas de ruptura. Los esfuerzos de la orgánica partidaria por cerrar la unidad chocan con las presiones de los sectores referenciados en el diputado nacional Eduardo Brizuela del Moral y el exintendente capitalino Ricardo Guzmán. En la Capital, el concejal Simón Hernández, jefe de Movilización, se niega a desistir de la candidatura a Intendente a favor del rector de la UNCA, Flavio Fama, y amenaza con romper. 

La precandidatura a gobernador del diputado Rubén Manzi, de la Coalición Cívica, podría ser el canal de expresión de los radicales que queden excluidos del esquema de la orgánica partidaria y del PRO, cuyo relieve es insignificante. El legislador espera recoger esa cosecha, que será esencial para él si finalmente decide ir contra la estructura de los intendentes en que se asientan Roberto Gómez, precandidato a gobernador, y Flavio Fama, el crédito capitalino.
El plazo para la presentación de alianzas se extendió acá hasta las 9 de mañana, así que el juego de nervios durará unas horas más. 

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