lunes 3 de octubre de 2022

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EDITORIAL

La educación en el interior profundo

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6 de mayo de 2019 - 04:38 Por Redacción El Ancasti

En su discurso del 1 de mayo, la gobernadora exhibió como importante logro de su Gobierno la construcción de escuelas rurales y la reparación de los edificios escolares de esas características. Mencionó que en el último año se construyeron escuelas en el Salar de Pipanaco, Laguna Blanca, Asampay, Ciénaga de Arriba y Casa de Piedra, y que se inició la construcción de las de El Alamito y Chumbicha, además de reparar otros 135 edificios.

Es mandato inexcusable de los Gobiernos llevar la educación a todos los rincones de la patria. Este proceso inclusivo, que empezó a desarrollarse en la segunda mitad del siglo XIX en la Argentina, no ha finalizado, pues hay lugares donde, casi un siglo y medio después, la escuela pública aun no ha llegado. 

La importancia y el alcance de la educación rural no debe subestimarse: según el último censo, más de dos millones de personas viven en parajes dispersos del país. A ese segmento poblacional deben atender las escuelas rurales.

La educación, además de incluir, hace visible a las personas. Y les da más oportunidades. Sin las escuelas rurales, muchos niños, adolescentes y jóvenes estarán prácticamente condenados a una vida de vulnerabilidad y marginación. Esos peligros, aún con la presencia de las escuelas, siguen acechantes, pero la educación ofrece herramientas que contribuyen a la integración, no solo social, sino también territorial. Y reduce los factores que provocan las migraciones internas hacia los centros poblados. Las políticas de inserción laboral deberían hacer el resto.

Mientras continúa ese proceso de la construcción de escuelas rurales hasta que lleguen a los parajes más alejados, deberían fortalecerse estrategias para que la educación formal de los jóvenes del interior profundo no termine con la secundaria, es decir, que sea factible la inserción en los estudios terciarios o universitarios. 

La Universidad Nacional de Catamarca viene implementando desde 2011 el programa “La Unca más cerca”, a través del cual se promueven acciones para lograr la inclusión de los estudiantes del interior en la educación superior. Se desarrolla con continuidad desde hace ocho años en todos los departamentos de la provincia, incluyendo a todas las localidades que cuenten con escuelas de nivel secundario. Y se complementa con un sistema de becas.

La articulación de la Universidad Nacional de Catamarca con el Ministerio de Educación de la provincia para potenciar las estrategias educativas inclusivas resulta imprescindible. 

Las diferencias políticas son legítimas y hasta deseables para el ejercicio del pluralismo en una democracia, pero siempre, en última instancia, debe prevalecer el interés común, que en este caso es el de la promoción de las posibilidades de los chicos catamarqueños del interior profundo, que, históricamente marginados del sistema educativo formal, particularmente en el nivel superior, hoy reclaman su oportunidad. n

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