EDITORIAL

Bolsillos flacos

viernes, 3 de mayo de 2019 · 04:52

Las medidas dispuestas por el Gobierno nacional para intentar reactivar aunque sea tímidamente el consumo en un contexto recesivo que amenaza seriamente las chances electorales del oficialismo -los temores son fundados, según los resultados de los comicios que se llevaron a cabo en lo que va del año-, tendrán, en el caso de que resultasen exitosas, un impacto más bien moderado.

Tal vez las disposiciones, planteadas por los voceros del Gobierno como motivadas para llevar "alivio" a la población agobiada por el ajuste, contribuyan a morigerar la escalada inflacionaria, pero aun logrando la eficacia que sus mentores anhelan no modificarán un panorama general caracterizado por bolsillos cada vez más flacos.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) acaba de publicar una información que grafica con meridiana claridad el deterioro del poder adquisitivo promedio de la población argentina. Los salarios mejoraron en febrero pasado 2,7% respecto de enero y acumulan un aumento del 5,8% en el primer bimestre del año, por debajo de la inflación. Pero el dato más relevante es el que remite a la evolución de precios y salarios en los últimos doce meses. En ese período, siempre según las estadísticas oficiales, los salarios aumentaron 34,6%, ubicándose 17 puntos porcentuales por debajo del costo de vida de ese período, que alcanzó al 51,3%.

Es decir, un trabajador que gana por ejemplo 20 mil pesos mensuales, en el último año perdió por mes 3.400 pesos por mes, lo que llevado a doce meses significa que se fueron de su bolsillo casi 41.000 pesos.
Esta mengua formidable del último año tuvo un antecedente tal vez no tan extremo, pero no por ello menos preocupante, en 2016, cuando el promedio de incremento salarial logrado en paritarias superó apenas el 30 por ciento, mientras que la inflación anual alcanzó el 40 por ciento. 

Vale aclarar que los datos del INDEC se refieren a un promedio general. Y así como hubo gremios que lograron el año pasado paritarias superiores al 40 por ciento, también hubo otros que apenas superaron el 20 por ciento. Y ni hablar de los trabajadores no registrados, cuyos aumentos de sueldo fueron aun inferiores.

Se recordará que en el Gobierno de Fernando de la Rúa, una de las medidas más antipopulares, que generó muchísimos reclamos, fue un recorte del 13 por ciento a los jubilados y pensionados. Siempre considerando el promedio general, la suma de lo perdido en 2016 y 2018 implica un recorte de más del 25 por ciento de los salarios. En 2017, el promedio de las paritarias igualaron a la inflación.

Esta impactante transferencia de ingresos que perjudica a los asalariados tiene una incidencia automática en la caída abrupta del consumo, que deriva además en el cierre de comercios y la pérdida de fuentes laborales.
Teniendo en cuenta el peso del mercado interno en la economía nacional, no hay reactivación posible sin un incremento real del poder adquisitivo de los salarios. Quienes aspiran a conducir los destinos a partir de diciembre deberían considerar esta realidad innegable.


 

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