Cara y Cruz

La isla Valle Viejo

Con todo lo devastadora que fue la crisis económica que se vivió estos últimos años en el país, y particularmente en estos meses...
sábado, 25 de mayo de 2019 · 04:20

Con todo lo devastadora que fue la crisis económica que se vivió estos últimos años en el país, y particularmente en estos meses, con indicadores de pobreza, desempleo, recesión e inflación que remiten a la debacle del 2001, resulta increíble que aún subsistan maniobras políticas que revelan una ausencia total de responsabilidad y compromiso con la realidad. 
Es el caso del intendente de Valle Viejo, Gustavo Jalile, quien en el decreto formal de convocatoria a las elecciones PASO y generales de agosto y octubre, respectivamente, en el departamento, anexó un pedido para incrementar de 5 a 7 la cantidad de concejales. De esa manera, en lugar de renovar las tres concejalías previstas a fin de año, propone que se elijan 5 nuevos concejales. 
Para fundamentar tal medida, Jalile recuerda que la Carta Orgánica establece que el Concejo Deliberante “estará integrado inicialmente por un número de cinco concejales, el que se incrementará a razón de dos concejales por cada 10 mil habitantes, número éste que se ajustará para el comicio inmediato siguiente sobre la base del último Censo Nacional de Población y hasta completar el número máximo de 22 concejales". 
El decreto señala que el censo nacional del INDEC de 1991, que era el último antes de la sanción de la Carta Orgánica chacarera en 1995, precisaba que la población del departamento alcanzaba los 17.250 habitantes.


"Que a la fecha de esta convocatoria, han transcurrido más 24 años de la sanción de la COM, y la población se ha incrementado casi el doble de lo que requiere la COM para incrementar el número de concejales, según la información oficial disponible en la Dirección de Estadística y Censos de la Provincia", expresa el decreto. 
En realidad, el aumento de la población de Valle Viejo no fue “casi el doble”, como dice el texto. Según el censo 2010, que es el último, ese departamento tenía 27.242 habitantes en total. Es decir, todavía le faltan 8 para cumplir con el requisito de los 10 mil que le exige la Carta Orgánica. Por lo que ve, bastante audaz el redondeo de Jalile. 
En Capital, en cambio, una iniciativa similar para aumentar concejales de acuerdo con la mayor población quedó congelado por obra y gracia del sentido común: no es nada justificable incrementar el gasto de la política en tiempos de vacas flacas. Y eso a pesar de que ese municipio cuenta con un mayor margen presupuestario para sostener su cuerpo deliberativo, porque a su vez depende menos de la coparticipación que Valle Viejo. 


Pero el fondo de la cuestión es otro. Si bien legalmente le podría buscar la vuelta para justificar un incremento de los concejales, lo que en realidad Jalile pretende es cubrirse las espaldas con una mayoría a su favor en el Concejo, que por supuesto hoy no tiene. Son tres ediles del FPV y dos del FCS-Cambiemos. 
Hay dos razones más que le juegan en contra de su pretensión. Por un lado, en los últimos años el Concejo chacarero fue un destilado de irregularidades formales, como el hecho de funcionar con autoridades con mandato vencido, la grosera abundancia de licencias médicas para justificar la falta de quórum para sesionar o la designación de personal por la ventana, es decir, sin cumplir con mínimas normas administrativas. 
Y, por otro, la imposibilidad concreta de hacer frente al presupuesto para mantener un cuerpo oprobioso y decadente. Porque más concejales implica, por cierto, más personal de carácter político, que al final termina siendo permanente. 
De hecho, a Jalile no parece molestarle para nada el artículo 98 de la COM que establece que el personal de planta permanente del Concejo se integrará por un número de agentes igual al triple de concejales, mientras que la planta no permanente será igual al doble de concejales. Con este criterio, el cuerpo debería tener 25 empleados (15 permanentes y 10 transitorios), en lugar de los más de 100 que tiene hoy. 
Por esos motivos, está claro que la arremetida política de Jalile para aumentar los cargos electivos en un departamento omite por completo la realidad social que atraviesa la población. Y desnuda sus prioridades: achicó el sistema educativo municipal, pero no tiene ningún empacho en sobrealimentar la nefasta estructura política.n
 

Otras Noticias