CARA Y CRUZ

Las alforjas radicales

jueves, 23 de mayo de 2019 · 04:02

El intendente de Ancasti, Rodolfo Santillán, ajustó más la tuerca que había empezado a enroscar horas antes su colega andalgalense Alejandro Páez, presidente de la UCR que, quizás acotado por el protocolo partidario, consignó la conveniencia de “provincializar” la campaña local. Un modo cortés de marcar lo agobiante del lastre en que se ha convertido la marca “Cambiemos” y la figura del presidente Mauricio Macri.
Santillán no tuvo tantos remilgos y meneó derecho viejo la advertencia del corte de boleta o la deserción.
“Coincidimos con la mayoría de los intendentes que ir con la sigla de Cambiemos es una mochila de plomo, y si no se resuelve nada a nivel nacional vamos a cortar el voto de Cambiemos. Ya están varios con la tijera en mano”, avisó.
No se privó de incursionar en un desafío oficialista sensible para el FCS que integra. “Creemos que tenemos que reformar la Constitución. Hay intendentes que van por  el quinto periodo, cosa que no lo vemos bien. Lo máximo tendría que ser dos o tres periodos. Hay diputados que hace años que están y eso le hace mal a la democracia“, consideró en abierta contradicción con la postura de los legisladores de su sector, que rechazan la propuesta.

 

Y es que una cosa es el coya y otra sus alforjas. La mayoría de los intendentes radicales intentarán ser reelectos y están más que inquietos por el encadenamiento de derrotas distritales de Cambiemos: 9 al hilo, humillantes, sin perspectivas de que la racha vaya a interrumpirse.
El carácter plúmbeo de la sigla Cambiemos se acentúa en cada caída.
Los corcoveos locales, todavía tímidos, replican los nacionales en vísperas de la Convención radical, que se celebrará el lunes en Parque Norte y promete ser polémica.

 

El presidente del Comité nacional y gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, sacudió la escena con el borrador de un documento en el que propone a los convencionales pronunciarse por una especie de refundación de la alianza con el PRO macrista y la Coalición Cívica de Elisa Carrió, ampliándola a otros sectores. En términos prácticos, el concepto se traduce en habilitación de las PASO para dirimir la candidatura presidencial y la autorización a los precandidatos de la UCR para colgarse de la fórmula que mejor se les acomode.
El título del documento: “Una nueva coalición de gobierno para construir una Argentina sana y previsible”.  A criterio de Cornejo, es necesario "construir una coalición superior, que se enfoque en la gobernabilidad, con reglas claras que indiquen el rol de cada partido".
Las irritantes rebeliones de Cornejo no son novedad. Debe considerarse que gobierna Mendoza, donde no irá por la reelección y la UCR debe revalidar títulos. Las PASO serán el 9 de junio y las generales el 29 de septiembre, después de las primarias nacionales de las que surgirán indicios firmes de la suerte que puede correr Macri o quien eventualmente lo suplante como candidato de Cambiemos. La deriva de la Casa Rosada lo debe tener en ascuas.

 

La maniobra que propone, y que el ultramacrismo rechaza sin poder neutralizar la hipótesis de una candidatura presidencial de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, espeja el movimiento de la “doble Fernández”, con Cristina como candidata a vice de su ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que también busca ampliar la base kirchnerista y ofrecer garantías de gobernabilidad.
Cambiemos y Cristina coinciden en el objetivo de clausurar una tercera opción electoral. En ese tren, los kirchneristas incrementaron la presión sobre Sergio Massa y Alternativa Federal entró en crisis con la negativa de Rodolfo Lavagna a someter su candidatura al dictamen de las PASO.

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