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EL MIRADOR POLÍTICO

Operación “Leona herbívora”

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19 de mayo de 2019 - 04:10 Por Redacción El Ancasti

Para decepción de los aspirantes a la Presidencia que forman en Alternativa Federal, el gobernador Juan Schiaretti blindó los festejos a forasteros y limitó sus gestos públicos tras la aplastante reelección obtenida en Córdoba a un discurso en favor del peronismo republicano y en contra de la grieta. Discurso decidor, eso sí, pero insatisfactorio para el paladar de quienes esperaban que aprovechara la holgura de su triunfo para ponerse a la cabeza del peronismo reticente al liderazgo de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner.

La prudencia es virtud cardinal en política. 
Ninguno de los pretendientes del Sillón de Rivadavia tiene las responsabilidades administrativas que el cordobés reasumió. Salvo el salteño Juan Manuel Urtubey, podría replicarse, pero se le acaba el mandato sin posibilidades de reelección a fin de año, de modo que está en las mismas condiciones que Roberto Lavagna, Sergio Massa o Miguel Ángel Pichetto. En la grilla no hay ninguno que deba lidiar con hecatombes en caso de errar el viscachazo en las elecciones de agosto-octubre, perspectiva que a Schiaretti ha de preocuparlo tanto como al resto de los gobernadores que se aprestan a renovar o asumir mandato.
“Primus inter pares” en Alternativa Federal, se ha dicho del mandatario. Habrá que ajustar los pares una vez que se despejen las elecciones locales que restan, la mayoría seguras derrotas de Cambiemos. 

Las más significativas: Santa Fe, donde pueden ganar el peronista Omar Perotti o el socialista Antonio Bonfatti (los socialistas fueron aliados de Schiaretti en Córdoba); San Juan, con la reelección de Sergio Uñac como número puesto; la reelección de Gustavo Bordet en Entre Ríos; Tucumán, con la resolución del litigio entre el ex gobernador Julio Alperovich y el gobernador Juan Manzur. 

En ese paquete están los verdaderos pares del “primus”, lo cual no quiere decir que alguno vaya a postularse a la Presidencia, pero sí que barajarán con cuidado sus opciones para reducir al máximo las posibilidades de que las victorias obtenidas en 2019 no se les conviertan en debacle con el próximo Gobierno nacional.

El peronismo de Alternativa Federal es todavía embrión. Una de las condiciones para que se afiance es que los gobernadores se decidan a suministrarle poder territorial, decisión que requiere del cumplimiento de otra condición, esta sí indispensable.

Electorado potencial

La volubilidad de las encuestas no habilita pronósticos. El presidente Mauricio Macri y la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner se reparten entre un 60 y un 70 por ciento del electorado. Queda un tercio afuera, sin definirse.

Los feligreses de Macri y Cristina pueden clasificarse entre quienes adhieren a sus figuras o proyectos –Cristina tiene mucho más que Macri en este casillero- y quienes los ven como instrumentos para impedir la continuidad o la llegada al poder del otro. 
Es la dinámica del rechazo, con matices que van de la antipatía al odio. Se votaría a Macri porque es la herramienta más eficiente para rechazar a Cristina, y viceversa: se votaría por Cristina porque se la considera lo más eficaz para derrotar a Macri.
En los indecisos y los inmersos en la dinámica del rechazo está el electorado potencial de la tercera opción. 
El desafío de Alternativa Federal es claro: generar un canal electoral atractivo para poder votar contra Cristina sin votar a Macri, y contra Macri sin votar a Cristina. 

El electorado descripto existe. 
Resta ver su potencial de crecimiento y si será suficiente para la grieta. El carácter de esa evolución será determinante para la decisión de los gobernadores.

Reacciones

La grieta está agotada como insumo electoral. No dará a macristas y kirchneristas, sus socios, más dividendos de los que ya ha dado. 
Córdoba aceleró los tiempos políticos para la conformación de una herramienta electoral tendiente a superarla, de modo que los usufructuarios de la fractura ya se reacomodan.

Cristina Fernández de Kirchner desembarcó en la sede del Partido Justicialista, que no pisaba hacía más de tres lustros, y convocó a conformar una gran coalición que “rompa los límites electorales”. Ella estará, dijo, donde sea útil. 
Ya decidió ese lugar: candidata a vicepresidente del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández. 

Gestos de flexibilidad dirigidos a quienes no la digieren. Se arrima a ese “pejotismo” que defenestró durante años, encumbra a Fernández, quien fue expulsado del gabinete por supuestas traiciones. La rabia, los rencores, la radicalización ideológica, han quedado atrás.

Este desplazamiento de Cristina al segundo lugar de la fórmula espeja las expresiones de Cambiemos que sugieren desistir de la reelección de Mauricio Macri y llevar como candidata a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. 
La simetría sería casi perfecta si Macri fuera el vice de Vidal. 

A la hipotética sustitución se suman las opiniones a favor de meter peronistas en la alianza Cambiemos. 
La posibilidad de que una tercera fuerza adquiera competitividad y rompa el maniqueo esquema kirchnerismo/antikirchnerismo incrementa el riesgo de una deserción radical importante. 
La Convención de la UCR se reúne el 27 de mayo.

Leona herbívora

Cristina recurre al manual de historia. Reivindica a don José Ber Gelbard y la fórmula Fernández-Fernández reproduce el gambito Cámpora al Gobierno, Perón al poder. Es un setentismo atenuado, el del 73-74, los años inmediatamente anteriores a la tragedia mayor. 

Es el tiempo de los leones herbívoros ¿Qué otra cosa es Alternativa Federal, el “peronismo republicano” de Schiaretti? 
Cristina está entrenada para la transformación. 

En la campaña de su reelección, en 2011, viuda reciente, aseguraba que su segundo mandato sería el de la calidad institucional y la “sintonía fina” para la actividad económica. 

Sacó el 54% frente a un archipiélago de opciones opositoras. La sintonía fina y la calidad institucional fueron desplazadas por el “vamos por todo” y la radicalización bajo el proyecto Cristina eterna, que finalmente se frustró. 
La ex presidenta tiene ahora un margen mucho mayor que Macri para maniobrar en una eventual pos grieta. 
El Presidente paga el costo de su incompetencia política. 

De consolidarse, Alternativa Federal puede ganar o no en octubre, pero en cualquier caso le quitará votos a Cambiemos, no al kirchnerismo radicalizado. 
Retomando el argumento utilitario: si Alternativa Federal se afianza, ofrecerá el canal para votar eficazmente contra Macri sin necesidad de votar a Cristina, y no al revés.

El kirchnerismo ofrece también esta posibilidad con el espejismo de la fórmula Alberto-Cristina. 
Que Cristina sea vice permite bajar al Alberto y que ella secunde algún aliado, incluso proveniente de la propia Alternativa Federal. Sería el renunciamiento histórico con la garantía de los fueros de la Vicepresidencia. Nótense los sutiles y atractivos matices de la operación “Leona herbívora”.

A Macri, mientras, solo le queda persistir en la grieta, en la agitación de los fantasmas del pasado. En el fomento del odio que tan bien expresa su aliada, Elisa Carrió.

CAJONES

La grieta está agotada como insumo electoral. No dará a macristas y kirchneristas, sus usufructuarios, más dividendos de los que ya dio. 

Macri paga el costo de su incompetencia política. De consolidarse, Alternativa Federal le quitará votos a él, no al kirchnerismo radicalizado. 


 

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