EDITORIAL

Con un ojo en las encuestas

jueves, 16 de mayo de 2019 · 04:09

La decisión de la Corte Suprema de frenar el juicio por la obra pública que se iba a iniciar la semana que viene y que tiene como principales imputados a Cristina Kirchner, Julio de Vido y Lázaro Báez, generó fuertes suspicacias. No es para menos: la decisión del máximo tribunal de justicia del país se da en el contexto de un momento político que tiene otra vez a la ex presidenta en la espuma de los acontecimientos y con un franco crecimiento en la consideración popular en detrimento del oficialismo nacional, cuya imagen se deteriora día a día por la crisis.

Los jueces de la Corte tendrán sus argumentos técnicos para fundamentar el pedido del expediente al Tribunal Oral 2 a los efectos de analizar un pedido de la defensa de Kirchner para añadir pruebas a la causa, pero es imposible analizar la decisión sin considerar los tiempos políticos.

A veces da la impresión que los jueces y fiscales en la Argentina leen con un ojo los textos de la Constitución y las leyes, y con el otro las encuestas que reflejan el termómetro político.

El fiscal federal Federico Delgado supo decir que “el Poder Judicial siempre acompaña al gobierno de turno”. Otras de sus frases célebres, que adquieren mayor relevancia porque las pronuncia un hombre del Poder Judicial, son: “La Justicia se divorció de la Constitución”, “la ley se usa como un arma”, “estamos todos en libertad condicional”, y “la Justicia hace cualquier cosa menos justicia”.

En la mayoría de las ocasiones los funcionarios judiciales encargados de investigar las causas que involucran a dirigentes, funcionarios o ex funcionarios, adoptan decisiones en momentos políticos clave, sin disimulo alguno. Mauricio Macri asumió procesado en el caso de las escuchas ilegales. Estuvo cinco años siendo investigado. Y pocos días después de asumir el cargo de Presidente de la Nación fue sobreseído por el juez Sebastián Casanello, luego de que el fiscal Jorge Di Lello, que había impulsado su procesamiento con énfasis durante años, cambiara sorpresivamente de opinión.

Las causas de corrupción contra funcionarios de los gobiernos kirchneristas prosperaron poco y nada hasta 2015. Recién entonces, con el cambio de identidad política del gobierno, empezaron a activarse. Y se precipitaron luego del triunfo de Cambiemos en las elecciones de medio término. En las semanas posteriores a los comicios de octubre de 2017, varios ex funcionarios fueron encarcelados a través del mecanismo de la prisión preventiva.

Detrás de cada decisión de activar o demorar la tramitación de las causas por corrupción, existen fundamentos técnicos que los funcionarios judiciales esgrimen para defender sus resoluciones. Pero no debe atribuírsele a la casualidad que éstas sean funcionales a los tiempos políticos.

La desconfianza, a veces, tiene más argumentos que las razones jurídicas. El problema de fondo es que una Justicia que se mueve al compás de la política pierde credibilidad, y con ella calidad la democracia.

Otras Noticias