Cara y Cruz

Los de afuera son de palo

Los de afuera son de palo. La frase popular fue empleada por el gobernador cordobés Juan Schiaretti...
miércoles, 15 de mayo de 2019 · 04:20

Los de afuera son de palo. La frase popular fue empleada por el gobernador cordobés Juan Schiaretti en la jornada en la que aplastó a sus oponentes del radicalismo y ganó la reelección, menos para moderar las indefectibles proyecciones nacionales de su triunfo que para evitar especulaciones de quienes buscan robustecer pretensiones presidenciales.

Probablemente el mismo mensaje se llevó del electoralmente más modesto territorio catamarqueño el delegado de la Casa Rosada Francisco “Fran” Quintana, quien horas antes de la catástrofe mediterránea se llegó a sondear cómo marchan las cosas en la provincia de la franquicia FCS-Cambiemos.

Parece que el PRO cambió el virrey. El primero fue Fernando Corrales Ávila, jefe regional de la ANSES, cuya influencia no fue suficiente ni siquiera para evitar que los amarillos catuchos celebren internas sin que alguno de los contendientes solicite la intervención del partido, ni que hablar de posicionar medianamente una figura macrista pura. Ahora la corona deposita esperanzas en este Quintana, vicepresidente primero de la Legislatura porteña y secretario general del PRO, pero no puede sacar conclusiones demasiado auspiciosas de sus primeras incursiones.

Su visita fue sucedida por declaraciones más bien decepcionantes para la conducción nacional de Cambiemos, cortesía de los radicales.

El médico Roberto Gómez, precandidato a la Gobernación, dijo por ejemplo que “las imposiciones no son buenas y son los catamarqueños los que deben elegir los candidatos que los va a representar”. 

"Acá no debe haber bendecidos. Si no, pasa lo que pasó en Córdoba", remarcó.

El ex diputado José Sosa, jefe de la Corriente Progresista Radical, manifestó por su parte que los candidatos deben definirse en Catamarca, sin intrusiones nacionales. Pidió por favor que Elisa Carrió se abstenga de colaborar en la campaña provincial.

La foto oficial de la reunión de la gente del FCS-Cambiemos con Quintana trasmite una falsa impresión de representatividad. Cierto es que están en ella el precandidato a gobernador Rubén Manzi y los precandidatos a intendente de la Capital Flavio Fama y Miguel Vásquez Sastre, pero no alcanza.  Sin desmerecer a los presentes, el encuentro con personaje tan encumbrado tendría que haber convocado un poco más de gente. 

El mismo día y hora, reunió más que el virrey de Macri un acto en Chumbicha para respaldar como candidato a intendente al concejal Mauricio Nieva. Estuvieron comiendo mandarinas con Nieva el precandidato Gómez y los diputados Juana Fernández, Luis Lobo Vergara y Alejandra Pons y el presidente de la Juventud Radical Thiago Puente.

 A Quintana no lo invitaron al lanzamiento chumbichano, vaya a saber por qué. No estaba lejos. Capaz que los respaldos de la Casa Rosada están devaluados. 

Hay un par de cosas que deben tenerse en cuenta para entender por qué el radicalismo catamarqueño no está desesperado por ir al pie las convocatorias del PRO, por muy partido del Presidente que sea. 

Está la obvia diferencia de envergadura política. El PRO local no pasa de ser un sello. El fracaso de sus dirigentes en la meta de afianzarse en la escena política local es demasiado ostensible como para pretender plantarse en pie de igualdad con el radicalismo.

Astutamente, Gómez reveló que en su periplo catamarqueño Quintana se reunió con el ex gobernador Eduardo Brizuela del Moral y el ex intendente capitalino Ricardo Guzmán. Este encuentro –de ser cierto- no fue promocionado por los sectores de los agraciados.

Ahí hay otra clave. Es la grieta de Cambiemos. El apoyo de la gente de Macri es en estos momentos una mochila plúmbea. Los radicales catamarqueños se enfrentan al difícil desafío de ser la mujer del César, pero no parecerlo, mientras los macristas tienen como único capital político el cada vez más erosionante dedo nacional. 

Los de afuera, emula a Schiaretti la UCR local, son de palo.
 

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