CARA Y CRUZ

Se afianza el embrión

lunes, 13 de mayo de 2019 · 04:01

La única esperanza que la Casa Rosada depositaba en las elecciones mediterráneas celebradas ayer era que no resultaran tan humillantes como finalmente resultaron.
El problema no es la reelección de Juan Schiaretti y haber perdido la intendencia de la ciudad Córdoba. Con Cambiemos dividido, esto era más indefectible que previsible.
Ominoso, acaso letal para el proyecto de continuidad de Mauricio Macri, es lo que sigue: una retahíla de elecciones distritales a lo largo de la cual el embrión de un peronismo que supere la grieta con Cristina Fernández de Kirchner podría afianzarse.
Los de afuera habrán sido de palo para los competidores cordobeses hasta ayer, pero las proyecciones nacionales de la contienda no dependen solo de la voluntad de Schiaretti.


La próxima elección es el domingo que viene, en La Pampa. El gobernador Carlos Verna, enfermo, desistió de ir por la reelección. Lo suplanta Sergio Zillioto. El peronismo no pierde allí desde hace 36 años.
El 2 de junio votan San Juan y Misiones. Derrota segura del macrismo a manos del gobernador Sergio Uñac en Cuyo, pronóstico reservado en la Mesopotamia.
Una semana después, Entre Ríos, Chubut, Tucumán y Jujuy; PASO en Mendoza. La Rosada solo mantiene chances en la Jujuy de Gerardo Morales y en la Mendoza de Alfredo Cornejo, dos radicales.
El 16 de junio, Santa Fe, donde el candidato de Cambiemos salió tercero muy lejos en las PASO y el peronismo tiene altas posibilidades de arrebatarle la Gobernación a los socialistas con el senador nacional Omar Perotti a la cabeza de las listas, aliado con el kirchnerismo. En la misma fecha vota San Luis, escriturada por los Rodríguez Saá.


La victoria de Schiaretti, aplastante, es el primer paso hacia un fortalecimiento de la liga de gobernadores del justicialismo que gravitará sobre la escena nacional. Sus opciones son varias: podrían reunirse bajo la candidatura de Roberto Lavagna, alumbrar otro candidato a la Presidencia, acomodar con Cristina o competir con ella en las PASO, hacer una PASO propia con Cristina afuera, tratar de derrotar a Cristina en la primera vuelta para dirimir con Macri en balotaje... si es que Macri no queda en el camino. Prefiguraciones inquietantes para el devaluado Presidente. Los kirchneristas no presentaron lista en Córdoba y se aliaron con Perotti en Santa Fe y con el gobernador Gustavo Bordet en Entre Ríos.
Mientras los cursos de acción para el peronismo no k, que incluyen la incorporación del kirchnerismo, se abren, el de Macri se circunscribe a mantener viva la grieta para enfrentar a Cristina en balotaje, y ni eso es a esta altura garantía de triunfo. La Casa Rosada controla cada vez menos variables.


El potencial de la alternativa justicialista impacta para colmo de lleno en la UCR, que discutirá su destino en Convención convocada para el 27 de mayo.
Las posturas a favor de desertar de la alianza con el PRO y la Coalición Cívica llegarán al debate fortalecidas por el desastre cordobés y la casi segura derrota en La Pampa el domingo próximo, pero sobre todo por la posibilidad de entrar en componendas más prometedoras ahora que el peronismo reticente al liderazgo de Cristina toma cuerpo.
Lavagna fue en 2007 el candidato a Presidente de la alianza UNA secundado en la fórmula por el actual gobernador de Jujuy, el radical Gerardo Morales. Eran todavía tiempos de transversalidad k: el candidato a vicepresidente de Cristina fue el radical mendocino Julio Cobos.
Una curiosidad histórica: en esa elección, la fórmula Lavagna-Morales quedó tercera a nivel nacional, debajo de Elisa Carrió, hoy aliada de Macri, pero ganó en Córdoba, con más de diez puntos de ventaja sobre la dupla Cristina-Cobos.

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