CARTA AL DIRECTOR

¡Qué noche, Teté!

domingo, 12 de mayo de 2019 · 13:23

Esa noche estaba durmiendo plácidamente en mi cama, cuando de repente siento un par de ruidos que no eran habituales en mi casa. Me desperté un poco y seguí durmiendo. Al rato, más ruidos extraños, por lo que decido levantarme sin prender ninguna luz; sigilosamente recorro cada una de las ventanas y puertas que dan al exterior. A través de las cortinas de la ventana del living veo entre las sombras dos siluetas que se desplazaban lentamente por el amplio jardín, recorriendo cada rincón, chequeando cada una de las aberturas, revisando otros lugares y mirando cómo subir a los techos.

Me asusté pero no me desesperé. Seguí observando y siguiendo los movimientos de los ladrones alrededor de la casa. Por precaución, tomo mi celular y llamo a la comisaría de mi jurisdicción.
- Buenas noches. Comisaría tercera, ¿en qué lo puedo ayudar?
- Buenas noches oficial. Le llamo desde mi casa, soy fulano de tal y vivo en tal calle (no me preguntó barrio, ni color de la casa ni el número, nada), hablo despacio porque hay unos ladrones en el jardín de mi casa.
- Bien, tranquilo señor, los ladrones que Ud. ve, los ve directamente?, ¿los conoce?, ¿están armados?
- No sé señor porque está oscuro, se ve poco y no quiero prender las luces.
- ¿Tienen alguna barreta, herramienta u objeto contundente?
- No sé señor porque está oscuro, se ve poco y no quiero prender las luces.
- Bien, ya vemos qué hacemos, quédese tranquilo, ya vamos con el móvil…
Sigo mirando los movimientos de los ladrones. Cuando entendí que los tipos iban a pasar a la acción, tomo mi celular y llamo otra vez a la comisaría.
-    Oficial, soy yo nuevamente, el que habló hace media hora porque hay unos ladrones metidos en el jardín de mi casa…
-    ¡Ahhh…! Sí, sí, ¿qué pasa ahora…?
-    Mire, ahora andan empujando las puertas y ventanas, no sé qué hacer, por favor vengan…
-    Sí señor, ya tomamos nota de su pedido… pasa que el móvil está de recorrida por la jurisdicción y aún no regresó a la base, quédese donde está que ya vamos para allí, ¿comprendido?

Vuelvo a mi puesto móvil de guardia, observo que los ladrones intentan subir a los techos pero no pueden y ahora encontraron un palo que sostenía una planta, con el que empiezan a palanquear las ventanas para ver si podían abrir alguna.
Desesperado -ahora en serio- llamo nuevamente a la comisaría.
-    Señor, otra vez yo…
-    Sí señor, le dije que estamos esperando que regrese el móvil a la base y vamos a su domicilio…
-    Pero oficial, escuche, ¡los tipos están intentando forzar la ventana para entrar!
-    Tranquilo señor, tranquilo, ya vamos, ¿comprendido?
-    Bueno, gracias oficial… ¡Vengan rapidito por favor!

Ante la inseguridad existente, hace unos meses puse rejas en las ventanas, eso hizo que los ladrones no pudieran forzarlas con ese palo, por lo que ahora están buscando algo más contundente.
Vuelvo a desesperarme…
Decido llamar nuevamente a la comisaría.
Eran ya las 3 de la mañana.
-    Buenas oficial, yo nuevamente, el que habló hace una hora por lo de los ladrones que entraron al jardín…
-    Sí señor (se escucha la banda de sonido de “Arma Mortal” de fondo), le dije que ya vamos, ¿comprendido?
-    Sí, pero llamo para decirle que no vengan pues ya solucioné el problema.
-    ¡Ahhh…! Bien, ¿ya se fueron?
-    No, acá están todavía. Pasa que me acordé que mi tío tenía armas guardadas en el ropero de su pieza, así que sigilosamente fui y alumbrándome con el celular, saqué una Bersa 9 mm., una Colt 45, una Browning 9 mm., una AK 47 Kalashnikov y una ametralladora Browning M2 50 mm…
-    ¡Señor, qué hace! Esas son armas consideradas de guerra y no puede un ciudadano común como Ud. tenerlas en su casa…
-    Bueno, pero qué quiere que le haga, los ladrones barretearon la ventana y la abrieron…
-    ¿Y… qué pasó?
-    Bueno, tuve que disparar, primero con la Bersa, luego con la Colt y para asegurarme abrí fuego con la AK 47. La tengo acá a la Browning lista, por las dudas…
-    Pero... Me imagino (traga saliva el oficial)… que disparó al aire para ahuyentar a los delincuentes (se escucha que silencian el televisor)
-    No oficial, ¡logré acertarles casi todos los disparos! A uno de frente y al otro, cuando huía, de espalda. Los tipos quedaron como coladores tirados en el césped, lástima que ayer arreglamos el jardín y quedó hecho un desastre, lleno de sangre… y uno cayó sobre unos lirios preciosos que estaban en flor…
-    ¡¡¡Nooo!!!... ¡¡¡Pero qué hizo!!!! Quédese donde está… no se mueva… quieto ahí le dije, ¿comprendido?
Calculo que no habrán pasado ni tres minutos cuando siento sirenas que entran en el barrio. Llegan en medio de una parafernalia de luces rojas y azules, derrapando dos autos policiales, dos camionetas, cuatro motos, un carro de asalto, la camioneta camuflada del grupo Kuntur, dos drones sobrevuelan mi casa, cuatro comandos armados hasta los dientes y con cámaras Go Pro en los cascos, saltan por arriba de la reja…, era como una película.

Y los pobres ladrones, en medio del jardín, encandilados por reflectores desde los cuatro costados, no sabían qué pasaba. Seguramente habrán creído que entraron a la mansión de algún próspero y famoso empresario o un influyente funcionario, se quedaron tiesos hasta que dos patadas voladoras los tiraron al piso.
Treinta y dos segundos después, llega el secretario de Seguridad Denett con Quevedo, el jefe de Policía. Por atrás un camión de bomberos, tres ambulancias del SAME y la camioneta de Defensa Civil.
Me derriban la puerta de rejas.

Inmediatamente llega Adrián del Valle de FM Valle Viejo en una motito y por atrás Carlos Carrizo Codigoni en el móvil de la radio. Carlos Ganancias de El Ancasti TV, Mario Carreño de Mañana Central y Mario Laplaca de Catamarca a Diario (con los restos de un sandwich gourmet en la mano). El fiscal de turno junto a dos secretarios irrumpen raudamente en un móvil de la Policía Judicial, con una sola luz y sin patente. Por atrás llegan dos funcionarios de la oficina de Asistencia a Víctimas de Delitos y pisándole los talones, uno de Protección de Víctimas de Violencia Familiar. Demoró un poco la gente de la Unidad de Violencia de Género, pero llegaron, casi junto con los de la Delegación del INADI.
Inmediatamente cercaron mi casa con la cinta de peligro.

Los ladronzuelos piden ponerse boca arriba para no perderse tamaño espectáculo.
Todo el barrio alborotado, los vecinos colgados de las rejas y de las paredes, filmaban con sus celulares.
Mientas Denett publicaba en su muro de Facebook el importante operativo, Quevedo hacía declaraciones en FM Valle Viejo.
Luego del dantesco espectáculo que significó tan contundentes presencias, se produjo una tensa calma, poco a poco se apagaron voces y ruidos. Después… el silencio total.
Yo, tímidamente prendí las luces y miraba desde atrás de las rejas de la ventana.
Los tacos de las flamantes botas del Jefe retumbaban mientras se acercaba a la ventana. Se acomodó la gorra. Todos miran expectantes…
Lo miro a los ojos. Me mira a los ojos.
-    ¿No dijo Ud. que había acribillado a balazos a dos delincuentes?
-    ¿No dijo Ud. que no había móvil policial disponible?

Eduardo Aroca
Catamarcano

 

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