Cara y Cruz

La OSEP, desfinanciada

La subsecretaria de Educación, Olga Burella, rezongó recientemente por la reticencia...
sábado, 11 de mayo de 2019 · 04:20

La subsecretaria de Educación, Olga Burella, rezongó recientemente por la reticencia de los docentes a iniciar los trámites para jubilarse a pesar de reunir las condiciones para hacerlo, aunque admitió lo razonable del motivo: aunque tengan garantizado el 82% móvil, su salario incluye un porcentaje no remunerativo –en negro- importante, que no se computa para el cálculo del haber bruto. 
Quien se retire, de tal manera, no percibiría el 82% del ingreso real de un docente en actividad, sino el 82% de lo que el docente en actividad percibe en blanco, que es significativamente menor. El nuevo jubilado experimentaría una merma de sus ingresos ruinosa. De ahí que nadie quiera jubilarse pese a tener los 60 o 57 años de edad y 25 de servicio suficientes para hacerlo.


Burella, de todas maneras, los tentó para jubilarse con el atractivo de las nuevas condiciones pactadas en la última paritaria. 
"Hemos acordado blanquear todos los ítems que están percibiendo los activos para no perjudicar a los docentes que están en situación de jubilarse. No veo porqué seguirse manteniendo en el sistema", dijo.
Se verá qué pasa, pero esta composición del salario docente con importantes cifras en negro se replica en toda la administración pública, de la que nadie quiere jubilarse, en realidad, por las mismas razones que los trabajadores de la educación: perderían la porción de sus ingresos no remunerativa y, además, la tajada pertinente de lo que cobran en blanco. Demasiado.
El caso es que el Estado, principal empleador de la provincia, no abona por lo que paga en negro cargas sociales. Entre ellas, las contribuciones a la Obra Social de los Empleados Públicos.


Cualquiera sea la opinión que se tenga sobre la administración de la OSEP, no hay duda de que una de las causas de su crisis es el desfinanciamiento devenido precisamente del incremento de los porcentajes salariales en negro que abona la administración pública.
Hay casos extremos como el de los concejales capitalinos, que cobran dos tercios de sus salarios en negro para no pagar impuesto a las Ganancias. De paso tampoco le pagan a la OSEP lo que corresponde. 
Los legisladores tampoco abonan a la obra social por lo que embuchan por fuera de los montos remunerativos, y esto sin tener en cuenta ingresos que no entran estrictamente en las dietas pero administran a gusto y paladar, como el dinero para becas, o los viáticos.
Proliferan en el esquema salarial de la burocracia pública, además, adicionales de todo tipo otorgados en diferentes épocas y reparticiones, la mayoría no remunerativos.
Hay que considerar, además, los sueldos de los empleados municipales de toda la provincia, que tienen porcentajes no remunerativos superiores a los provinciales, contratados, becados y trabajadores de cooperativas estatales, en los casos en que cuenten con los servicios de la obra social.


Sería interesante conocer un análisis minucioso de la estructura salarial general de la Provincia, que determine a cuánto asciende lo que el Estado paga en negro. La cifra permitiría calcular cuánto deja de percibir la OSEP en concepto de aportes.
Lo más probables es que tal cálculo ya exista, pero difícilmente vayan a publicarse sus datos: no solo se desprendería de él cuánto pierde la OSEP, sino también la ANSES, aunque el Estado nacional tampoco es demasiado católico en el cumplimiento de las obligaciones fiscales que exige a los privados.n
 

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