Editorial

En busca de una reparación histórica

Uno de los desafíos que tendrá el gobierno que asuma el próximo 10 de diciembre...
sábado, 11 de mayo de 2019 · 04:18

Uno de los desafíos que tendrá el gobierno que asuma el próximo 10 de diciembre, no importa cual sea su signo político, será el de reconstituir el aparato productivo, que ha sido profundamente dañado en los últimos años.

El sector vinculado a las agroexportaciones es, tal vez, el único que ha obtenido desde 2015 políticas diferenciadas que lo beneficiaron, sobre todo a partir de la rebaja de las retenciones. Por el contrario, los pequeños productores del campo han padecido un deterioro progresivo de sus ingresos, al punto que la propia sustentabilidad de sus emprendimientos está en serio riesgo. El último censo agropecuario realizado el año pasado registró el cierre en la Argentina de más de 100 mil establecimientos agropecuarios, la gran mayoría de pequeños productores.

La inmensa mayoría de los productores agropecuarios de Catamarca pertenecen a esta franja –casi 20.000 personas viven de la agricultura familiar- y requieren de políticas activas que le permitan recuperarse. 

La importancia de los agricultores familiares no es dimensionada cabalmente a la hora de pensar en el desarrollo productivo. A nivel mundial, ese sector produce el 80 por ciento de los alimentos. En la Argentina alcanza el 60 por ciento, casi en su totalidad para abastecer el mercado interno. Sin embargo, más del 70 por ciento no es propietario de la tierra en la que trabaja. 

Algunas de esas políticas a futuro empezaron a enunciarse esta semana en el contexto del primer Foro Agrario que se desarrolló en Buenos Aires, y deberían servir de insumo para nutrir las propuestas de las fuerzas políticas que aspiran a conducir el país. 

La principal demanda es el acceso a la propiedad de la tierra mediante una ley de créditos blandos y planes de cuotas. Pero además el foro impulsa un cambio en el modelo de producción, rotando del modo tradicional hacia la agroecología, procurando garantizar alimentos más sanos y económicos.

Uno de los proyectos más ambiciosos tiene forma de ley y espera su tratamiento en el Congreso de la Nación: promueve la protección de los cinturones verdes productivos. Además, exigen las reglamentaciones de las leyes de Agricultura Familiar y de Comunidades Indígenas y un régimen de precios de servicios diferenciados.

Otros reclamos son la puesta en marcha de un programa de emergencia productiva “de aplicación inmediata para dotar a los focos de producción de una economía organizada”; y el ordenamiento de los mercados de los insumos, combustibles, semillas, y contratos de alquileres.

Estratégicamente lo que el Foro Agrario postula es una ley general, denominada “de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar”, que contemple la mayoría de los puntos señalados y le den garantías de estabilidad como política de Estado.
Falta ver cuáles son las fuerzas políticas que aceptan el desafío de hacer suyo el programa y se comprometen llevarlo a la práctica.


 

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