EDITORIAL

El ajuste en la pantalla de la TV

viernes, 10 de mayo de 2019 · 04:56

La bióloga molecular del Conicet Marina Simian tiene varios méritos. El principal, sin dudas, es el que se vincula con su trabajo como científica. Pero en estos días sumó otros: por ejemplo, el de su habilidad para conseguir 500.000 pesos que ayudarán a financiar las investigaciones que impulsa con su equipo para lograr una cura para el cáncer, o, como consecuencia de esa decisión, el de lograr visibilizar los efectos devastadores que tiene la política de recortes presupuestarios a la ciencia que viene aplicando el gobierno de Cambiemos desde 2016 a la fecha.

La investigadora sorprendió a todos cuando se presentó en el programa ¿Quién quiere ser millonario? que se emite por Telefé. Allí, ante cientos de miles de espectadores, explicó que el dinero ganado no era para uso personal, sino que serían destinados a la compra de insumos para un proyecto que estudia los mecanismos que llevan a la progresión del cáncer de mama y el fibroblastoma, que es una especie de tumor cerebral. Explicó que se ve obligada porque el Gobierno le paga de forma discontinua y recortada un subsidio que ganó en 2017.

Los investigadores y docentes argentinos vienen protestando sistemáticamente por el ajuste que ha sufrido la ciencia en los últimos tres años, pero si bien en este lapso recibieron importantes adhesiones de distintos sectores de la sociedad, recién ahora, con la aparición televisiva de Simian, el tema adquirió alcance verdaderamente masivo.

La científica fue cuestionada por referentes del Gobierno por exponer abiertamente la situación del Conicet, pero también por sectores muy críticos del oficialismo nacional, que le recriminaron su actitud de "humillarse" para conseguir fondos. Y de paso difundieron que el esposo de Simian es funcionario del PRO, más concretamente del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.
Las críticas son injustas y parecen impregnadas de un fundamentalismo inconducente. Sus parentescos o relaciones afectivas no demuestran absolutamente nada, y, como ya se dijo, el resultado de la "mediatización" del tema fue positivo porque gracias a esa estrategia logró visibilidad.

El Gobierno nacional no parece dispuesto a modificar la política de reducción presupuestaria, pese a que durante la campaña electoral prometió todo lo contrario. El ministro Rogelio Frigerio, cuando le consultaron la opinión que tenía de la incursión televisiva de la investigadora del Conicet y sus explicaciones respecto de las carencias presupuestarias, ratificó que la ciencia no está en la agenda principal de la gestión de Cambiemos. “Hay que discutir lo que no es prioritario del país”, dijo, sin profundizar.

Tal vez la aparición de la científica en un programa que ocupa el horario central de la televisión argentina tenga efectos positivos. Debería, porque el dinero para financiar la investigación científica es clave para el desarrollo estratégico de un país. Desconocer esta realidad implica un retroceso inexplicable y, a esta altura, intolerable.

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