EDITORIAL

Proselitismo en las aulas

jueves, 25 de abril de 2019 · 04:00

A la hora de hacer campaña, los dirigentes políticos suelen apelar a recursos que, de tan rastreros, merecen el rechazo de la sociedad o al menos de una parte importante de ella. Los exabruptos de Carrió son prueba contundente de estas prácticas, pero hay otras no tan brutales que sin embargo merecen analizarse con detenimiento porque de todos modos violentan las reglas más básicas de la tarea política.

El proselitismo en las escuelas es una de ellas. Durante el gobierno kirchnerista era lugar común culpar a La Cámpora de adoctrinamiento a los estudiantes de la escuela secundaria. Verbigracia, se recuerda que en 2013, en Catamarca, la mencionada agrupación fue muy cuestionada porque en una charla que brindó a alumnos de la ENET N° 1 sobre el voto a partir de los 16 años desplegó en el aula una bandera que la identificaba.

Hay muchos otros ejemplos que tienen como protagonistas a dirigentes de distintos espacios políticos y en los más diversos escenarios. El último conocido, de gran repercusión pública, tuvo como mentor al candidato a gobernador de Cambiemos en Santa Fe, José Corral. Sus dirigentes distribuyeron propaganda electoral en los jardines municipales, dirigida a los padres de los niños. “Querida familia”, comienza la carta, en la que se reivindica a Corral como el creador de esos jardines y pide a las mamás y los papás que lo acompañen con el voto en las PASO que se celebran este domingo.

Lo mismo vale para cuestiones no relacionadas estrictamente con lo político-partidario. Por ejemplo, las presiones de algunos colegios religiosos para que sus alumnos concurran a las marchas en contra de la ley de interrupción voluntaria del embarazo son también cuestionables.

El “Código de Niñas, niños y adolescentes” de Unicef, al que Argentina adhirió por ley, rechaza el uso de los menores para fines políticos o presiones sociales. Los Estados deben garantizar que los chicos “esté en condiciones de formarse un juicio propio, el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez.

Además, la ley nacional 26061 de Protección Integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes garantiza que los chicos tengan sus propias ideas, creencias o culto religioso según el desarrollo de sus facultades.

Las escuelas no pueden estar aisladas de la realidad política y social del lugar en la que están insertas. Es deber de la educación promover reflexiones críticas respecto de todos los temas de la realidad y propender a la participación activa de los integrantes de la comunidad escolar en la solución de los problemas de la comunidad. Pero las opiniones no deben ser direccionadas y mucho menos sugerirse o solicitarse el voto o la adhesión a un determinado espacio político, no solo porque ese tipo de manipulaciones constituyen una falta ética, sino también porque están prohibidas por la normativa vigente.

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