Cara y Cruz

La resistencia recreína

Recreo abrió el juego de la rebelión y se sostiene como centro neurálgico de la protesta por...
martes, 16 de abril de 2019 · 04:20

Recreo abrió el juego de la rebelión y se sostiene como centro neurálgico de la protesta por la desmesura tarifaria, pese a las medidas tendientes a morigerar su impacto sobre las boletas anunciadas por el Gobierno. 
Ha de reconocerse que el modo en que el oficialismo se movió en este asunto no contribuye precisamente a la confianza. 
Sabía que tendría que hacerse cargo de la tarifa social ya desde septiembre del año pasado, cuando convalidó la transferencia de este gasto de la Nación a la Provincia al firmar la addenda al Acuerdo Fiscal, y estaba en condiciones de calcular cuánto le costaría tarifa social y un eventual subsidio en diciembre, cuando Nación estableció el incremento, de modo que la reacción recién ahora, con la primera cuota del aumento puesta, puede considerarse por lo menos tardía. 
No obstante, las disposiciones están y sería prudente esperar a que se plasmen en un instrumento jurídico para aquilatar su incidencia en la factura. Por lo pronto, se trata de una merma del 35% en el VAD –lo que cobra la EC SAPEM por la distribución- y una ampliación del universo de beneficiarios de la tarifa social. No está claro todavía de cuanto será la disminución, no tanto por la reducción del VAD, sino por el alcance que tendrá finalmente la tarifa social. Tal vez al Gobierno asumido, ya que deberá afrontar con fondos propios la erogación, le convendría priorizar la difusión de tales datos en lugar de persistir en la disputa por el deslinde de responsabilidades en el tarifazo.
Que la Nación tiene la culpa principal no es misterio para nadie a esta altura, pero el problema para los usuarios insubordinados no es ese, sino que el Gobierno provincial no tomó las previsiones para atenuar el rigor del lonjazo teniendo todo el naipe destapado a fines del año pasado, impresión que se robustece cuando no es la mayorista CAMMESA la que les interrumpe el servicio, sino la provincial y estatal EC SAPEM. He ahí el intríngulis.

El oficialismo sostiene que la revuelta recreína está inducida por la oposición, cuyo margen de maniobra luego de los anuncios se redujo. La presencia de ingredientes facciosos es probable. También en las protestas frente a Casa de Gobierno los hubo, pero no solo por parte de la oposición; también el peronismo mandó sus tropas para tratar de enderezar una cancha que se había inclinado peligrosamente en su contra.
Si los reclamos son legítimos, la gente en general advierte cuando algún sector intenta aprovecharlos y los neutraliza.
Dicho esto, no puede saberse en qué medida las protestas recreínas están direccionadas, pero sí que las cosas en Recreo están pasando de castaño oscuro. Tal vez por temor a que se efectúen cortes del servicio, por la mañana no se permitió el ingreso a los operarios a la EC SAPEM para resolver problemas técnicos que dejaron sin suministro eléctrico a gran parte de la ciudad. El hospital se quedó también sin luz, con el peligro que esto significaba.
Por fortuna la gente entró en razón, los inconvenientes pudieron resolverse y la energía retornó, pero más allá de la indignación y la falta de confianza de los usuarios en el impacto que vayan a tener los atenuantes gubernamentales en la tarifa cabe preguntarse si impedir que el suministro energético resuelve el problema.

La movilización que iniciaron los recreínos sacudió de la modorra al Gobierno, que reaccionó haciéndose cargo del costo de una parte del tarifazo, luego de advertir que la gente, sin posibilidades de abonar las boletas que les habían llegado, no se contentaría con una acción amparo que comenzó a transitar un rumbo dudoso ayer, cuando el juez federal se declaró incompetente para resolverla. Es el mismo trámite que siguió una acción de amparo también en contra de un tarifazo, planteada en 2016 por el entonces diputado provincial Hugo Argerich, antes de ser rechazada en la Corte.
Pero mantenerse alerta para que el Gobierno cumpla no implica caer en el absurdo de contribuir a que una ciudad se quede sin luz.n

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