EDITORIAL

No es correctivo, es maltrato

lunes, 15 de abril de 2019 · 04:55

Si un hombre golpea con un cinto a su pareja mujer es un repudiable caso de violencia de género. Si el mismo golpe lo sufre el hijo del agresor tal vez sea tomado como “un correctivo” que, “dado a tiempo”, le permitirá al niño “conocer límites” y “ser una mejor persona” en el futuro.

La distinción es falaz: la violencia siempre es abominable, más si el que la ejerce tiene una superioridad física sobre la víctima. No hay, por otra parte, correspondencia alguna entre el castigo corporal ejercido contra los chicos y la proyección de ellos como buenas personas. Si de grande son buenas personas no es porque sufrieron maltrato infantil, sino por otras razones y virtudes mucho más complejas de determinar.

Bien vale reflexionar sobre el tema considerando que ayer tomó trascendencia pública el caso de un niño de 11 años que vive en el barrio de La Viñita y que concurrió a una comisaría a denunciar a su padre por haberlo castigado con un cinto. La madre del pequeño hizo una denuncia similar, porque también fue agredida físicamente por el mismo sujeto.

Las justificaciones de los “correctivos” -eufemismo para nombrar cintazos, chirlos, “chuschones” y otras agresiones- son muy habituales, entre las personas de todos los sectores sociales, pero en rigor atrasan décadas. El maltrato infantil, aunque sea leve, está prohibido desde hace mucho tiempo por tratados internacionales, y en la legislación argentina desde la reforma del Código Civil, que ya va a cumplir cuatro años. Las modificaciones introducidas al Código incluyen la desaparición de la figura de la patria potestad, que habilitaba a la “corrección” de los padres hacia los hijos. El nuevo Código prohíbe tajantemente en su artículo 647 los malos tratos, incluso los leves o moderados, y no sólo los que lesionen físicamente sino también psíquicamente al niño o adolescente.

Además, reemplaza la figura de la patria potestad por el de responsabilidad parental. El castigo físico o verbal forma parte del esquema patriarcal de la familia, que incluía, como se dijo, la patria potestad, en el que el padre ejercía dominio sobre los hijos. En el esquema de responsabilidad parental, los hijos son considerados sujetos de derecho y deben ser educados a través del diálogo, el afecto y la comunicación, y no mediante la violencia.
Una excelente síntesis del espíritu de la nueva normativa respecto de la inconveniencia del maltrato infantil como método de “educación” lo dan los juristas Caramelo Gustavo, Herrera Marisa y Picasso Sebastián en su edición del Código Civil comentado: “El famoso ‘mejor un golpe a tiempo’ no es más que la justificación, legal y moral, del uso de la violencia como forma de resolver los conflictos. La violencia intrafamiliar es una verdadera epidemia social, que genera estragos en la vida, integridad física y psíquica de mujeres, niños, niñas y adolescentes. Y es obligación del Estado proveer de herramientas eficaces para su erradicación”.

Otras Noticias