CARA Y CRUZ

Diáspora galena

lunes, 15 de abril de 2019 · 04:10

Son tiempos de cambio, quizás de rebeldía, en el mundillo de la profesión médica en Catamarca. Hace una semana, se presentó en sociedad la flamante Asociación de Médicos Unidos Catamarca (AMUCAT), una entidad  con un perfil marcadamente sindical, que intenta intermediar entre las patronales y los profesionales, con el fin de lograr una mejor relación laboral y, por supuesto, una justa retribución salarial. 

En cierto sentido, la nueva institución busca diferenciarse más del Círculo Médico en lo que respecta a la pulseada con los empresarios de la salud en el ejercicio de la profesión en una relación de dependencia, algo que hasta el momento constituye un aspecto más libre o, mejor dicho, bastante poco regulado en la actividad. 
De hecho, es ciertamente conocido que los valores de las prácticas médicas son, para los profesionales, relativos en las clínicas o sanatorios. Por caso, lo que un médico con antigüedad percibía en concepto de una cirugía varía en función de lo que cobra un médico que recién ingresa. Esto es, las patronales suelen manejar esos valores tomando como parámetro lo que acepta percibir el ingresante, y así igualan hacia abajo a la par que aumenta su rentabilidad empresaria. 


En esos términos lo expresó AMUCAT en su debut: “Esta Asociación surge de la necesidad de defender a los médicos que venimos siendo vapuleados y desvalorizados tanto por las obras sociales, los grandes empresarios de la salud de la provincia, por instituciones públicas y privadas que nos están usando como rehenes de la salud. Por lo tanto, ya desgastados y cansados de esta situación, surgimos como intermediarios entre los médicos y todas las entidades públicas y privadas en pos de protegernos y defendernos de manera unida y garantizando a todos los colegas el derecho a la libre elección del trabajo, a la protección contra el desempleo, a que gocen de un salario digno”.
Como era de esperarse, el surgimiento del sindicato de médicos provocó alguna confusión en ese ámbito respecto a las funciones que le cabría en relación con las otras instituciones del sector, el Círculo y el Colegio Médico. 
Y fue por eso, precisamente, que el Círculo salió a aclarar ciertos puntos que interpretó como conflictivos a nivel de la competencia institucional. A saber, en una solicitada publicada el viernes en este diario aclaró que es el “único legitimado para la representación y negociación de los convenios y honorarios” en el “ejercicio privado de la profesión ante las obras sociales”. Que “ninguna entidad gremial posee facultades para denunciar convenios con las obras sociales y, menos aún, disponer el corte se servicios”; y que si los profesionales se niegan a prestar servicios con las obras sociales, deben “renunciar” como sus prestadores. Y si aceptan trabajar con ellas tienen que comprometerse a “no cobrar plus o arancel diferenciado”. 


Por lo demás, como se publica hoy en página 4, AMUCAT expresó su reparo con la contratación que hizo el Ministerio de Salud de médicos venezolanos para que presten servicios en el interior. Una medida que se vio forzada a adoptar esa cartera ante los sucesivos y frustrados llamados a cubrir tales vacantes con profesionales locales y de la región. En rigor, las dudas del sindicato tienen que ver más con una cuestión de orden legal: si los médicos provenientes de Venezuela cuentan con títulos homologados en el orden nacional, lo cual constituye un requisito ineludible, asegura, para el ejercicio de la profesión.
“Creo que están equivocados en dar una homologación provincial a un título, cuando hay una ley nacional que regula el acceso a una matrícula del médico, que es la persona capacitada y autorizada para meter mano en el cuerpo de una persona”, dijo Wenceslao Haliska, secretario gremial de AMUCAT. ¿Y cuál es la institución que avala los títulos en la provincia? El Colegio Médico. Ningún profesional puede ejercer aquí legalmente si no cuenta con su guiño formal. Por lo visto, el flamante sindicato médico tampoco está de acuerdo con tales autorizaciones. La diáspora entre los galenos se puso en marcha.

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