CARA Y CRUZ

El Gallo afianza el feudo

viernes, 15 de marzo de 2019 · 04:02

La renuncia de Marcelo Camaño como secretario de Gobierno de la Municipalidad de Valle Viejo marca otro significativo avance en el proceso de transformación de Las Chacras en un feudo bajo el mando del Clan Jalile.
El dimitente mantuvo una línea discursiva mesurada pero suficientemente clara. No le resultó necesario recurrir al énfasis.
Explicó que cambiaron las reglas de gobernabilidad en el municipio porque el intendente Gustavo Roque “Gallo” Jalile decidió circunscribir el gabinete a sus hijos.
 “Lo que había que hacer estaba hecho. Sentía que en la toma de decisiones no estaba involucrado. Entiendo quien es el jefe político y como no me sentí incluido lo mejor que hice es dar un paso al costado. La gente pone sus expectativas en mano del que está en la función pública y si uno no puede llevar su voz, su mensaje, me parece que no tenía más sentido estar adentro”, se explayó Camaño.
Consideró que es preciso plantear la discusión de nuevos nombres que sucedan a Jalile, que a su criterio ya tendría que jubilarse.


En el gabinete del Gallo, al parecer, los funcionarios cumplen roles decorativos, protocolares. El queso se corta entre el Intendente –lógico-, su hijo Jair, que es su secretario privado, y sus hijas Samira y Soraya, secretaria de Desarrollo Social y de Cultura –dos cargos-, la primera, encargada entre bambalinas de los proyectos que lleva adelante el área de obras públicas, la última. Tipo los Borgia, salvando ostensibles diferencias de escala.
Como secretario de Gobierno, Camaño se habrá sentido menoscabado en sus potestades por este esquema tan cerradamente nepótico. Precedentes no demasiado lejanos, además, le despiertan presentimientos inquietantes.


En 2011, Jalile se postuló para ir por un tercer período consecutivo a la Intendencia. Se lo impedía la Carta Orgánica, la cuestión se judicializó y la Justicia terminó frustrándole la intentona. Pero abdicó a favor de Jair, quien perdió a manos de Natalia Soria, candidata del Frente para Victoria y jefa del Movimiento Evita.
Pero la suerte fue propicia para el Gallo al final. A cargo del municipio, Soria incurrió en tantos desatinos de gestión y políticos que no pudo repetir. Jalile volvió a cantar desde la poltrona de jefe comunal que supone escriturada a nombre de su familia.
Podría postularse este año a la reelección o promover a alguno de sus hijos. El FCS de Valle Viejo no puede ni soñar con un recambio.
La consolidación de su esquema feudal le resulta al intendente más fácil porque el peronismo chacarero ha sido, desde siempre, un aquelarre. Sin embargo, en los últimos dos años hubo fuertes gestiones para intentar arrimar posiciones entre los diferentes bandos, que alumbraron gestos concretos de acercamiento.


Si el peso político que Jalile tiene en Valle Viejo no puede negarse, los dirigentes más importantes del radicalismo son conscientes de que su retorno obedeció menos a esta cualidad que a los errores de Natalia Soria.
Ya la situación del FCS-Cambiemos en general es muy complicada para empinar una propuesta competitiva a nivel provincial. Hay consenso en la estrategia de concentrar el mayor esfuerzo político en tratar de recuperar la Municipalidad de la Capital y aprovechar el control administrativo que se mantiene en municipios importantes. No sólo Valle Viejo, el segundo en cantidad de electores de la Provincia. Están Belén, Andalgalá, Recreo.
La masa crítica de la UCR es importante, pero insuficiente aún. Cada voto vale oro y el rechazo al desembozado nepotismo en el feudo jalilista podría costar muy caro.

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