CARA Y CRUZ

El precedente OSEP

jueves, 14 de marzo de 2019 · 04:03

Lorenzo Villagra, director de Reconocimientos Médicos de la Provincia, olfatea bien las proyecciones de la auditoría médica paralela instaurada en OSEP para, supuestamente, mermar el ausentismo.
Se trata de un precedente más inquietante para él en cuanto se advierte que ya el Ministerio de Educación tiene un área de Reconocimientos Médicos propia. Con el criterio del director de la obra social Julio Cabur, cada repartición estatal podría crear su propia auditoría médica. Y entonces ¿para qué serviría Reconocimientos Médicos?
“Es un despropósito que una empresa privada supervise nuestro trabajo. Los médicos que trabajamos en Reconocimiento somos todos especialistas en Medicina del Trabajo. Tenemos especialidad, la matrícula, y no pensamos que sea bueno que nos controlen otros médicos que pertenecen a una empresa privada”, consideró Villagra. Podría interpretarse, añadió, “que nos bajan de categoría o dudan del trabajo que estamos haciendo”.


Un optimista este Villagra. Que Cabur haya decidido entregar el control de las patologías que aducen quienes se ausentan de su trabajo a un médico particular es suficiente prueba de que duda de la solvencia de Reconocimientos Médicos. De otro modo ¿a qué andar controlando lo que dictaminan los controladores primigenios?
Cabur, por su parte, no estuvo muy gaucho con su colega.
“Lo único que hicimos, por la alta tasa de ausentismo, es contratar un médico para controlar que los pacientes tengan esa enfermedad y no se le den días de más”, se justificó.
“Ellos (por los empleados) van y traen el certificado, y acá el médico que hemos puesto para tal fin va a certificar que realmente sean los días correctos, porque a veces Reconocimientos Médicos de la Provincia no tiene el personal para verificar, por lo tanto verificamos nosotros”, añadió, como para que a Villagra no le queden dudas.
El titular de la OSEP reforzó su argumento con el ejemplo de lo ocurrido en la ciudad de Córdoba, donde, aseveró, la obra social contrató los servicios del Hospital Italiano y consiguió reducir los niveles de ausentismo del 50 al 8,8%. En la OSEP, informó, el nivel de ausentismo en 2018 fluctuó entre el 40 y el 46%.


OSEP tiene un rango distinto al de otros organismos del Estado. Es autárquica, aunque el Gobierno deba asistirla todos los años para financiar su déficit. No obstante, el precedente de la contratación de un servicio de auditoría médica superpuesto al oficial habilita disposiciones similares en reparticiones con problemas de ausentismo. De hecho, la creación de un área de Reconocimientos Médicos creada específicamente para los docentes supone la admisión de que la Dirección de Reconocimientos Médicos no da abasto.


Si el ejemplo de Cabur cundiera, no solo habría que revisar la utilidad de la Dirección de Reconocimientos Médicos. Aparte, y el tema no es menor, sería preciso establecer procedimientos claros para la contratación de las auditorías médicas internas.
Esta de la OSEP recayó sobre un médico particular que atenderá en la propia repartición y desde allí hará las visitas que sean necesarias para constatar que los convalecientes en efecto convalecen.
Antes de esto, circulaba la oferta de una empresa privada que proponía cobrar $35 mil por mes más adicionales por servicios específicos como ir al domicilio de los enfermos para constatar su estado, servicios de especialistas o juntas médicas.
El sindicato está en pie de guerra. Enfatiza el incordio de tener que someterse a un doble control y desmiente, junto con Villagra, que el nivel de ausentismo en la OSEP sea el que Cabur dice. Pero además, astutamente, deslizan suspicaces comentarios sobre las erogaciones extra que deberá afrontar la obra por un servicio que no le costaba un peso.

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