CARA Y CRUZ

La explicación que no fue

sábado, 9 de febrero de 2019 · 04:28

El que calla otorga, dice el popular refrán que podría ser aplicado en esta oportunidad al Ente Regulador (ENRE) de los servicios públicos de la provincia, que todavía sigue en deuda con una explicación de su parte respecto al reclamo que le hizo el sector industrial catamarqueño sobre la tasa del 1,5% que paga mensualmente en las boletas de energía para el sostenimiento de ese organismo.
“Habría que ver cuál es el presupuesto del ENRE y por qué requiere que lo asistamos. Que nos digan cuál es la partida que necesitan y vemos la forma de contribuir", declaró Carlos Muia, presidente de la Unión Industrial de Catamarca, a fines del mes pasado y al término de un acto oficial en Casa de Gobierno. 
El planteo de Muia sobre el Ente fue parte de un reclamo más amplio que partió con el pago de la tasa por el uso del espacio aéreo, que representa un 6% de la factura de luz y que va destinado a los municipios de la provincia. 
Pero si bien ese punto fue respondido por el intendente de la Capital, Raúl Jalil, quien aludió a las exenciones tributarias que concedió el municipio al comercio y la industria y además aceptó igualmente sentarse a analizar el tema con la UICA, el ENRE directamente se mandó a guardar. 

La actitud del organismo es incomprensible, pero no extraña. El mismo día –martes 29 de enero pasado- que se conoció el pataleo de los industriales, en el ENRE se excusaron de dar una respuesta inmediata porque necesitaban tiempo para a “reunir la información” necesaria para explicar el asunto desde el punto de vista legal y presupuestario. Para tal cosa pedían dos días. 
Pero llegó el jueves y de la conferencia de prensa no hubo ni señales. Ante la consulta de este diario, fuentes del organismo prometieron que a comienzos de la semana siguiente estarían en condiciones de informar. Y pasó la semana sin que rompiera el silencio. Un lujo este ENRE. 
Su deuda no es tanto con los industriales como con el universo de usuarios de la EC Sapem. Los interrogantes que debe responder es si en efecto, como se deduce del planteo de Muia, los ingresos para el Ente se incrementan al ritmo de los tarifazos de la energía, es decir, un 1.000 por ciento –como dice el spot de la distribuidora- el año pasado y un 20 por ciento más en el periodo febrero-abril. 
Y en tal caso cuál es el uso que da a tales recursos y por qué razón, si se trata solo del sostenimiento operativo del organismo, no se maneja con un presupuesto acotado para su funcionamiento, incluyendo los sueldos de directivos y del personal, del mismo modo en que se aprueban los presupuestos de los demás organismos de la Provincia. Para todo 2019, por ejemplo, la pauta presupuestaria fue del 23,7%. 
En fin, el Ente Regulador, además de estas explicaciones, tiene pendiente una rendición de cuentas de mayor transparencia pública que el resto de la mayoría de los organismos oficiales. Porque no la sube a internet y tampoco se atreve a quebrar el hermetismo.  


En las últimas semanas, se han visto varias apariciones reiteradas de legisladores y funcionarios provinciales en actos oficiales, en recorridos de obras públicas y hasta en reuniones “cortas” por temas de la agenda catamarqueña. 
El denominador común de tales ajetreos es que ninguno de ellos tiene participación directa o alguna responsabilidad puntual en las obras, ceremonias o asuntos concretos a cargo del Gobierno provincial o del municipio capitalino. 
¿Cómo se explica entonces tal frenesí público de estos personajes? Simplemente porque se trata de un año electoral y a todos les agarró feo el síndrome de la pérdida del cargo. Se les termina el mandato o perciben que no serán tenidos en cuenta en otra gestión. Y por eso necesitan mostrarse ocupados y “preocupados”, salir en las fotos, hacer declaraciones a la prensa de lo que sea. El figuretismo en su máxima expresión. 
Basta mirar con algún detenimiento la actividad oficial de estos días para reconocerlos.n

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