EDITORIAL

Cambio de agenda

sábado, 09 de febrero de 2019 · 04:03

Después de varios meses en los que la jerarquía de la Iglesia católica argentina puso su énfasis en rechazar la iniciativa por la despenalización del aborto y en condenar lo que los sectores más conservadores consideran como "ideología de género", los obispos del NOA sorprendieron esta semana al colocar en la agenda de sus preocupaciones los padecimientos sociales.
En un documento dado a conocer desde la provincia de Salta, donde se reunieron 14 obispos de la región, incluido el de la Diócesis de Catamarca, Luis Urbanc, los prelados cuestionan la "lógica economicista que impone el paradigma tecnocrático", advierten sobre las consecuencias de un "modelo extractivista" que genera "nuevas formas de pobreza" y plantean que "nadie puede ser indiferente ante el grito de los pobres".

El documento menciona que "la expansión indiscriminada de las fronteras agrícolas que incluye el desmonte de grandes extensiones de bosques nativos afecta seriamente el conjunto del hábitat (…)  "Los suelos se vuelven vulnerables a la erosión provocada por las lluvias, que traen como consecuencia las inundaciones cada vez más frecuentes, con los destrozos consabidos". "Estas no son desgracias que Dios manda, sino males que el hombre hace a la creación y que traen estos efectos”, agrega.

La preocupación por los temas sociales, particularmente la pobreza, no es nueva en los documentos de la Iglesia, aunque se manifieste con discontinuidad y no siempre señalando con claridad las causas que la generan. En cambio, sí implica una renovación importante la preocupación por los temas relacionados con la preservación del medio ambiente y los efectos devastadores de ciertos modos de producción.

Hasta 2015, las referencias oficiales al tema eran aisladas. Pero en mayo de ese año, el Papa Francisco publicó la Encíclica Si, que está íntegramente dedicada al cuidado de la Tierra como "la Casa Común".
"El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, solo puede terminar en catástrofe, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversos países", expresa la Encíclica, que también señala que "el deterioro del ambiente y de la sociedad afectan de modo especial a los más débiles”. 

Esta última reflexión es similar a un párrafo del documento de los obispos del NOA: "Sabemos que en toda crisis socio-ambiental los primeros afectados son los más pobres", indica el escrito difundido el jueves.
La preocupación de la Iglesia de la región por los temas sociales y ambientales, a tono con la renovación planteada por el pontífice argentino, representa un aporte que debe ser valorado, porque corre el foco de atención sobre temas que en los últimos tiempos ha mantenido a la milenaria institución inmiscuida en discusiones doctrinarias infructuosas, y apunta a problemas estratégicos de la realidad que afectan particularmente a los sectores más vulnerables, que constituyen los destinatarios de su opción preferencial.n

Otras Noticias