EDITORIAL

Exposición sin límites

viernes, 08 de febrero de 2019 · 04:03

La costumbre, en algunos casos compulsiva, de padres que exponen fotos e información de sus hijos en las redes sociales puede tener consecuencias muy peligrosas.

Esta práctica se denomina sharenting, que nace de combinar las palabras share (compartir) y parenting (paternidad), está muy generalizada, y tiene como motivación difundir ante los amigos o seguidores de las redes las actividades de los chicos, sus fotos más lindas o divertidas, sus logros, los hitos más importantes de sus vidas, que quedan registrados como una marca indeleble en el mundo virtual.

Según un estudio realizado por McAfee, una compañía norteamericana de software especializada en seguridad informática, el 30% de los padres sube fotos de sus hijos al menos una vez al día, el 50% de los progenitores reconoce publicar una imagen de sus hijos en su primer día de clase y el 71% dice tener conocimiento de que el contenido compartido puede terminar en manos no deseadas, pero aun así los continúa publicando. 

Quienes estudian el fenómeno de las redes sociales coinciden en señalar que el sharenting puede resultar pernicioso en dos sentidos: por un lado, el menos grave, puede afectar a los propios chicos que, una vez que hayan crecido, tal vez renieguen de la exposición a la que fueron sometidos y se sientan humillados o molestos por fotografías o información que hubiesen preferido mantener en la intimidad. Y por otro lado, la exposición sin límites, es decir, sin filtros de privacidad, es factible que dé lugar a la comisión de delitos que van desde el grooming hasta el robo de identidad para cometer estafas.

Por cierto, en la generalidad de los casos, sobre todos si los hijos son muy pequeños, la exhibición de imágenes e información no tiene el consentimiento de los niños.

La Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad contra los Niños del Reino Unido, advierte que “cada vez que una foto o video es publicada, se crea una huella digital del niño que puede seguirlo en su vida adulta. Siempre es importante pedirle permiso al niño antes de publicar las fotos. Si se trata de niños muy pequeños, piensa en si les gustaría que lo publicaras o si les avergonzaría. Si no estás seguro, es mejor que no lo hagas”.

Más grave aún es que esa información puede dar lugar a delitos, algunos de ellos vinculados a fraudes a través de internet. Una compañía de servicios financieros, Barclays, asegura que muchos padres están comprometiendo la seguridad financiera futura de sus hijos al compartir sin medida datos de los menores en la red. “Otra década de padres compartiendo demasiada información en internet producirá 7,4 millones de casos al año de robo de identidad hacia 2030”, sostiene la empresa.

Está claro que los padres, cuando suben información de sus niños, no tienen presentes todos estos riesgos. Las alertas que se disparan deberían servir para tomar conciencia de esos peligros. Tal vez no sea necesario suprimir estas prácticas simpáticas, que además sirven de recuerdo, sino tomar los recaudos necesarios, ajustes de privacidad mediante, para restringir el acceso de esa información al público en general.n


 

Otras Noticias