CARA Y CRUZ

Ante la crisis, ineptitud

jueves, 07 de febrero de 2019 · 04:02

Si algo le faltaba al sector olivícola catamarqueño para terminar de desmoronarlo es que le pongan un interlocutor oficial desinformado, sin mayor conocimiento de la naturaleza de la crisis y sin ideas para mitigar la caída.
Evidentemente, la cartera de Producción de Catamarca se sintió aludida por las declaraciones del presidente de la Federación Olivícola Argentina (FOA), Julián Clusellas, publicadas ayer por este diario, quien aseguró que en el Valle central hoy quedan menos del “20 por ciento de los productores de olivo” respecto a los que se radicaron hace dos décadas atraídos por el régimen de Diferimientos Impositivos, sepultado en la última gestión kirchnerista.
La razón que dio Clusellas para tal abandono es que en el caso de Catamarca y La Rioja el riego es “electrodependiente”, por cuanto se debe extraer agua a más de 150 metros de profundidad con bombas, lo que luego del tarifazo ha convertido a la olivicultura en una “actividad inviable”. En números: el valor de la energía por hectárea es hoy de 900 dólares, y no debería superar los 400 dólares para que producir olivos sea rentable.
Pero destacó que la actitud de las autoridades provinciales fue dispar frente a esto, ya que mientras el gobierno riojano decidió socorrer a los productores con un subsidio al consumo energético, “en  Catamarca evidentemente no les interesa ayudar al productor en ese tema”, aseveró.


Para contrarrestar el diagnóstico del titular de la FOA, el Ministerio de Producción provincial mandó a responder a su coordinador del sector olivícola, Oscar de la Barrera, para quien lo que expresó Clusellas “es medio confuso”. Según dijo, el ministerio y ASOLCAT gestionaron en conjunto un “paliativo para que no impacte tanto en el costo de producción, pero es imposible porque la energía la vende Cammesa y no hay forma de subsidiarla. Se hicieron gestiones en Nación y la respuesta fue negativa”, relató.
Y en cuanto al auxilio de las provincias con la energía, De la Barrera expresó lo siguiente: “Creo que en la actualidad no hay subsidios para ninguno, pudo haber en algún momento una ayuda o un paliativo, pero en la actualidad tengo entendido que no hay subsidio ni en San Juan  ni en La Rioja”.
Visto y considerando que el funcionario carece de datos claves de su área, este diario tuvo acceso a la última factura –con vencimiento en enero de 2019- que pagó a EDELAR, la distribuidora de energía de La Rioja, una empresa olivícola por uno de los pozos de donde extrae agua.
Como puede observarse en la imagen de arriba, figura por un lado el consumo total de energía y por otro está la nota de crédito, con un sello transversal que aclara que se trata de una “Factura con subsidio Estado provincial”. Más aún: el primer concepto de facturación detalla que es “Beneficio Especial Riego Agrícola”, y a continuación está el número de resolución.
De la Barrera, claro está, habla con un desconocimiento absoluto de la situación. El subsidio en La Rioja existe, aunque él tenga “entendido que no hay” más.


Por otra parte, comentó que la cartera productiva empezó a trabajar en un programa de reconversión de las fincas de olivos, con el fin de que empiecen a producir aceitunas de mesa y no aceite de oliva. Es decir, sustituir el complejo y costoso proceso de industrialización en que se embarcaron antes las empresas para que en el futuro no sean más que productores aceituneros.  
Habrá que ver cuántos empresarios están dispuestos a acompañar a De la Barrera y a su ministerio en esta aventura. Si es que aún quedan algunos en pie.
Antes de ser coordinador del sector olivícola, De la Barrera estaba al frente de la Secretaría de Ciencia y Técnica del Ministerio de Educación. Se desconoce por qué razón fue eyectado de esa función para reciclarlo en Producción.
Lo que sí queda claro es que De la Barrera representa, con su ineptitud y carencia de información, el valor que el Gobierno provincial le da al sector olivícola.

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