CARA Y CRUZ

¿Turismo o política?

martes, 12 de febrero de 2019 · 04:03

Como el próximo viernes el kirchnerista Unidad Ciudadana se lanzará en territorio catamarqueño con el innegable beneplácito de la mayor parte del oficialismo provincial, llamó la atención la presencia del ministro de Gobierno Marcelo Rivera en el acto que Alternativa Federal, el peronismo no kirchnerista, realizó a principios de la semana pasada en Mar del Plata.

La figura estelar fue el ex intendente de Tigre y precandidato a la Presidencia Sergio Massa, debido al faltazo al que se vio obligado a último momento el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, también aspirante a la Rosada, reclamado por urgencias climáticas en su provincia. 

"No sé qué va a hacer la ex presidenta. Hace 9 años que no hablo con ella y hace tres elecciones que en primarias y generales competimos en espacios distintos. Sí le quiero hablar al electorado de Unidad Ciudadana. No alcanza con pensar en candidatos de culto, no alcanza con la nostalgia", arrancó Massa en el complejo La Normandina, de Playa Grande.
A diferencia de lo ocurrido con Unidad Ciudadana, donde las maniobras de referentes del oficialismo local para quedarse con el sello fueron ostensibles, la asistencia de Rivera al lanzamiento de los anti k fue de lo más discreta, pero las cámaras de televisión lo tomaron justo cuando se acercaba a saludar a Massa junto a la presidente del bloque renovador en la Cámara de Diputados de la Nación, Graciela Camaño, esposa del jefe gastronómico Luis Barrionuevo.

Rivera es hombre de Barrionuevo y entró al gabinete por el acuerdo del sindicalista con la gobernadora Lucía Corpacci. Es probable que haya estado en Mar del Plata de vacaciones, donde el sindicato gastronómico tiene un hotel de primera, y aprovechara la oportunidad para arrimarse a curiosear la movida de los federales. Sin embargo, los que lo detectaron  entre el público no descartan la posibilidad de una operación en ciernes para intentar acuerdos de orden provincial con el peronismo anti k similares a los que se harían con los kirchneristas. Ya se sabe lo paranoicos o imaginativos que pueden llegar a ser los aficionados a la especulación política. 

Ya dará Rivera su versión, si lo estima conveniente. Con Barrionuevo nunca se puede estar seguro del todo, y la pulseada por los espacios en las listas gubernamentales no se ha disparado todavía. Como sea, es evidente el atractivo que para el Gobierno implicaría, aunque sea en el plano hipotético, meter la cuchara en Alternativa Federal. 

Por el momento, el único referente local de peso del espacio es el senador nacional Dalmacio Mera, que desde hace tiempo se ha desmarcado de las instrucciones que emanan de Sarmiento y República y está enfilado decididamente en el proyecto presidencial de Urtubey, que es primo hermano suyo. Sacarle a Mera, si no la titularidad al menos el monopolio de Alternativa Federal, sería un golpe muy satisfactorio para los rencorosos operadores gubernamentales, que no toleran insubordinaciones.

Por añadidura, abriría chances para que el Frente para la Victoria, ya con Unidad Ciudadana en el buche, reduzca el margen para la conformación de una fuerza díscola de identidad peronista que le dispute votos en  turno agosto-octubre.
Desterrado de Unidad Ciudadana, el diputado provincial Hugo Ávila ya anunció su disposición a armar listas alternativas. Las abismales diferencias ideológicas que, supuestamente  lo distancian de Mera serían muy fáciles de superar en caso de que tomara cuerpo la posibilidad de romper la polarización entre el Frente para la Victoria y el FCS-Cambiemos y hacer perjuicios en las urnas, ardides que incluso podrían obtener el respaldo de algunos sectores de la Casa Rosada.
La fe que se tiene el oficialismo no es tanta como para subestimar los efectos negativos que podría acarrearle la irrupción de una alternativa peronista, sobre todo en escenarios complejos como el de la Capital. n
 

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