EDITORIAL

Datos que deben alarmar

martes, 12 de febrero de 2019 · 04:00

Con motivo de celebrarse mañana 13 de febrero, en la víspera del Día de los Enamorados, el Día Mundial del Preservativo, la Fundación para el Cuidado del SIDA difundió datos que deben alarmar, porque marcan un retroceso en la lucha contra esta pandemia y otras enfermedades de transmisión sexual, y al mismo tiempo pueden servir para generar estrategias que provoquen un nuevo cambio de tendencia, a favor de la utilización de este eficaz método de prevención.

Los datos relevados indican que en la Argentina solo el 14,5 por ciento de las personas dijo utilizar preservativos en todas sus relaciones sexuales; el 65 por ciento señaló que lo usa “a veces”, y el 20,5 por ciento admitió que no lo usa nunca. 
Si cruzamos esta información con otra de la Secretaría de Salud (ex Ministerio) que da cuenta de que el 98 por ciento de las personas que tienen el VIH se infectó a través de las relaciones sexuales sin protección, es posible un acercamiento a la gravedad de la problemática.

También las estadísticas oficiales recogen un incremento de los casos de nuevos de portadores de VIH y de otras enfermedades transmisibles por la vía sexual, como la sífilis o la Hepatitis B, tanto en el ámbito nacional como de nuestra provincia.
En lo que respecta al VIH, el último Boletín Epidemiológico de la Dirección de SIDA de la Secretaría de Salud de la Nación, en Argentina se detectan 5.800 casos nuevos por año. Se calcula que casi 130.000 personas viven con el virus, de los cuales el 20 por ciento lo desconoce.
La aparición de medicamentos eficaces que han hecho del SIDA una enfermedad tratable derivó en un relajamiento de las medidas de prevención, en particular el uso de los preservativos. 

Otro factor que incide en el bajo uso del preservativo en las relaciones sexuales ocasionales es la discontinuidad de campañas de concientización. La última campaña masiva, que tuvo amplia repercusión, fue la recordada ‘Sin Triki Triki, No hay Bam Bam”, implementada hace ya doce años. 
No debe subestimarse, además, el impacto negativo que tiene en la utilización de los métodos de prevención como el uso del preservativo, la falta de implementación de la Educación Sexual Integral en la mayoría de las escuelas, que tiene status legal, pero que de todos modos, salvo contadas excepciones, no se cumple tal como lo prevé la normativa aprobada en 2006 por causas que pueden atribuirse a la presión, velada o evidente, de los sectores más conservadores de la sociedad. 

Entre tantos datos negativos, la buena noticia es que, según lo señalado por fuentes gubernamentales, se ha normalizado la provisión de preservativos gratuitos en más de 3.000 puestos fijos en todo el país.
La creciente incidencia de enfermedades de transmisión sexual por el bajo porcentaje de personas que usan preservativo en las relaciones ocasionales deberá motivar la implementación de campañas de concientización que fueron efectivas en otras épocas  y la decisión de que la ESI sea una realidad de una vez por todas en las escuelas argentinas.n

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