EDITORIAL

El final de un pacto de silencio

domingo, 10 de febrero de 2019 · 04:09

Era cuestión de tiempo. O tal vez de que algunos se atrevieran a dar el primer paso. Lo cierto es que la investigación de la Justicia Federal en la llamada causa de los “Cuadernos” de la corrupción en la obra pública sumó la semana pasada dos testimonios claves del entorno del matrimonio Kirchner, que confirman sospechas que siempre existieron en el entramado del enriquecimiento. 
Primero fue Carolina Pochetti, viuda de Daniel Muñoz, ex secretario privado de Néstor Kirchner, quien confesó ante en la Justicia que su difunto marido pagó un soborno millonario en dólares al juez federal Luis Rodríguez para que lo beneficiara en dos causas, en las finalmente terminó sobreseído. 

Y horas después, el contador Víctor Manzanares confesó ante la Justicia que los negocios de Muñoz ascienden a 150 millones de dólares solo en Argentina y, además, detalló cómo arregló con el entonces juez federal Norberto Oyarbide para sobreseer al matrimonio investigado por enriquecimiento ilícito.

A partir de la información que dio ante el fiscal Carlos Stornelli, el contador habría hecho un acuerdo de imputado colaborador en la causa de los cuadernos del chofer Oscar Centeno con pago de sobornos en obra pública y el cual ahora deberá ser homologado por el juez federal Claudio Bonadio.

Lo sorprendente de la información acercada por Manzanares es que hasta aquí se conocía que Muñoz y su esposa Pochetti habían invertido en inmuebles en Estados Unidos unos USD 70 millones por los cuales ahora se los investiga por lavado de dinero, algo sobre lo cual también se refirió ella cuando se decidió quedar como arrepentida.

Según Manzanares, solo en Argentina tanto Pochetti como Muñoz tenían negocios que ascendían a los USD 150 millones en el rubro farmacéutico, inmobiliario, transporte e insumos para hospitales.

El contador dio detalles de cómo se lavó todo ese dinero sumado a las propiedades que se compraron en el extranjero, por cuanto él ocupaba una posición clave: además ser también contador de Muñoz presidía varias de las empresas a su nombre.

En cuanto a la maniobra para que el entonces juez Oyarbide sobreseyera en 2009 al matrimonio K en la causa por enriquecimiento ilícito por haber incrementado su patrimonio 158%, Manzanares dijo que primero tuvo una reunión con Néstor Kirchner y que éste le encomendó ver a Oyarbide, con quien se reunió luego.

Según declaró, Oyarbide le pidió que se juntara con el perito oficial para realizar el estudio contable a partir del cual el magistrado terminó sobreseyendo a Néstor y Cristina Kirchner por enriquecimiento ilícito.

Manzanares relató que por ese tema viajó unas once veces a Buenos Aires durante esa fecha, fines de 2009, y que incluso mantuvo varias reuniones con Oyarbide en su juzgado, luego de las cuales en alguna ocasión Kirchner lo llamaba para ver cómo le había ido.
Se trata del fin del pacto del silencio en el círculo del kirchnerismo. Por un lado, Pochetti quedó como principal sospechosa tras la muerte de su esposo. Solo ella puede responder por esas fortunas desparramadas entre EE.UU y Argentina. Y Manzanares aceptó que es momento de proteger a su familia, que vive en Santa Cruz, y a su descendencia. El jefe al que respondía está muerto y Cristina se ocupa solo de sí misma. 

El sálvese quien pueda es la consigna de estos tiempos en Comodoro Py. 
 

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