Editorial

Los pibes de Greta

La medida más relevante adoptada en materia ambiental durante el gobierno de Cambiemos fue la declaración...
domingo, 15 de diciembre de 2019 · 02:08

La medida más relevante adoptada en materia ambiental durante el gobierno de Cambiemos fue la declaración de la emergencia climática y ecológica. Fue el primer país de América Latina en hacerlo y el cuarto a nivel mundial después de Irlanda, Canadá y Francia. Lo hizo en julio de este año el Senado de la Nación, no por iniciativa oficial, sino de un grupo llamado “Los pibes de Greta” (por Greta Thunberg, la activista sueca que lucha contra el cambio climático). 
El problema es que, si bien se trata de un pronunciamiento de trascendencia internacional, su valor es simbólico y no práctico. Las declaraciones son positivas porque dejan en claro el pensamiento político del Estado argentino sobre el tema, pero lo que resulta verdaderamente imprescindible es el conjunto de acciones orientadas a, por lo menos, morigerar en el corto plazo el impacto del cambio climático.
La tarea desempeñada por el área de Ambiente del Gobierno que acaba de finalizar no ha sido buena. Comenzó como Ministerio en 2015 y finalizó, degradada, como Secretaría. Al frente estuvo Sergio Bergman, rabino y farmacéutico, que no era precisamente la persona más idónea para conducir un área tan estratégica. Las dos intervenciones de Bergman que tuvieron mayor repercusión pública en estos años fueron cuando se disfrazó de árbol y cuando sostuvo, ante la propagación de incendios forestales, que “lo más útil que podemos hacer es rezar”.
El nuevo presidente designó para conducir el nuevamente jerarquizado Ministerio a Juan Cabandié, a quien se le reconocen virtudes para la negociación y el armado político –de hecho fue uno de los mentores del acercamiento entre Alberto y Cristina-, pero no ostenta en su curriculum experiencia de peso en temas ambientales.
Cabandié tendrá problemas trascendentes que resolver: por ejemplo, gestionar para que la Ley de Humedales se destrabe en el Congreso, en donde se encuentra frenada desde hace años. 
El daño que producen los agroquímicos en personas y animales deberá tener un lugar prioritario en la agenda del nuevo ministro. Hay datos verdaderamente preocupantes: durante el 1° Encuentro Regional de Pueblos y Ciudades Fumigadas, se llegó a la conclusión de que unos 700 mil niños, niñas y adolescentes “son fumigados en horarios de clase mientras ejercen su derecho a la educación en las escuelas rurales del país”.
La emergencia forestal derivada de la tala indiscriminada de bosques nativos y los cuestionamientos de las organizaciones ambientalistas a la actividad minera son también, entre muchos otros, cuestiones a las que el Ministerio deberá avocarse a resolver con urgencia. 
Sería muy positivo que Cabandié se rodee de especialistas que aborden con solvencia esta serie de temas. El cuidado del ambiente ha ocupado en la agenda pública lugares subalternos, pero los datos cada vez más preocupantes sobre el impacto de la actividad humana en la naturaleza obligan a un replanteo perentorio en un país en el que, por lo menos hasta el momento, han incidido más los pibes de Greta que los funcionarios. n

Otras Noticias