|| CARA Y CRUZ ||

Drogas Peligrosas, un clásico

viernes, 13 de diciembre de 2019 · 02:00

Defectos procedimentales hicieron naufragar un expediente judicial por narcotráfico y colocaron a la Dirección de Drogas Peligrosas de la Policía de la Provincia otra vez bajo sospecha. 

Las controversias en torno a la repartición son a esta altura un clásico. Al frente de ella rotaron tres jefes en solo siete meses, desde que Carlos Kunz dejó el puesto para desempeñarse como subjefe de Policía, a mediados de noviembre del año pasado.

Su sucesor inmediato, Fabián Cárdenes, no llegó a cumplir un mes con las jinetas. Lo desplazaron luego de un confuso incidente protagonizado por su segundo, Nolberto Valdez, junto a un presunto “datero”, en el puesto caminero de El Portezuelo.

A Cárdenes lo suplantó el 20 de diciembre de 2018 Daniel Ponce, quien fue licenciado en julio pasado a raíz de la desaparición de tres teléfonos celulares secuestrados en un operativo antidrogas, nunca más encontrados, y unas opacas relaciones que tenía con un policía detenido en el mismo procedimiento, al que al parecer le hacía cumplir tareas de inteligencia a espaldas de la Justicia y de la Jefatura de Policía. Caído Ponce, fue designado Marcelo Chanampa, actualmente en funciones.

La desaparición de elementos de prueba en la era Ponce y el precario sistema de infiltración que presuntamente había montado con un policía sin formación para tan sofisticados menesteres configuran quizás el ápice de las situaciones sugestivas en Drogas Peligrosas. Una condensación, que no bastó para disparar un debate en serio, profundo, sobre los manejos del área.

Las duras críticas del fiscal del Tribunal Oral Federal Rafael Vehils Ruiz a un procedimiento realizado en noviembre de 2016 en la Cuesta del Totoral, en el que fueron capturados tres presuntos narcos, se eslabonan con varias anteriores. 

Hay casos demasiado grotescos. Cuesta discriminar entre errores y acciones deliberadas tendientes inficionar los expedientes en el huevo con elementos que los abogados aprovecharán oportunamente.

Las objeciones a Drogas Peligrosas decantaron en más de una oportunidad en reyertas entre las autoridades del sistema de seguridad de la Provincia y la Justicia Federal. Los ardores discursivos en ningún caso se tradujeron en investigaciones importantes sobre las conductas puestas en duda.

En el último juicio celebrado en el TOF, Vehils Ruiz no pudo encontrar elementos para sostener la acusación contra los tres imputados, que fueron absueltos, libres de culpa y cargo.

Los habían capturado en la Cuesta del Totoral una tarde de mediados de noviembre de 2016. Se trasladaban en un automóvil. El personal Drogas Peligrosas llegó al lugar de la captura recién al día siguiente. Rastrilló el lugar sin que los policías que habían realizado el arresto estuvieran presentes y encontraron dos kilos de cocaína en un bolso en medio del monte.

Sin testigos, a la Justicia le resultó imposible vincular los estupefacientes hallados con los detenidos. Dos de ellos fueron liberados; el restante, hermano de un sujeto involucrado en otro caso de narcotráfico conocido como “Alfalfa Verde”, llegó al juicio en prisión. 
Sus abogados interpusieron las nulidades de rigor, infructuosamente. El tiempo máximo establecido para la prisión preventiva es de dos años. El único detenido de este peculiar procedimiento estuvo preso tres.

Broche de oro: su defensa se apresta a demandar al Estado por el abuso.

“Yo he visto causas muy prolijas, otras en las que se hace lo que se puede pero nunca tuve una causa como ésta", sintetizó Vehils Ruiz.

Las autoridades policiales no han dicho todavía nada sobre el cuestionamiento. 

Las dudas persisten ¿Los procedimientos son defectuosos por incompetencia o se está ante un mecanismo de impunidad? 

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