lo bueno, lo malo y lo feo

UCR: aportes para ganar y para perder

Carta al director.
martes, 10 de diciembre de 2019 · 02:06

En las campañas proselitistas de 2019, pude observar, como sin “querer, queriendo”, que la dirigencia aportó tanto para ganar como para perder. 
Para ganar
En primer lugar, voy por lo positivo, y en ese contexto observé a tres candidatos que le pusieron alma y vida al trabajo en ambas campañas, acompañados por muchos dirigentes y militantes.
Ellos son el doctor Rubén Manzi, que merecidamente ocupará una banca en el Congreso de la Nación. Caminó toda la provincia y habló con todos, con un claro mensaje. El doctor Miguel Vazquez Sastre, quien junto a los jóvenes también hicieron un excelente trabajo militante en toda la capital y eso permitió mejorar los resultados el 27 de octubre. Lo mismo hizo en el concejal electo del Circuito 6, Aldo Cansino, y el resultado está a la vista.
Párrafo aparte para el trabajo realizado por la juventud del FJ por el C, en toda la provincia. Con su principal referente el diputado provincial electo Tiago Puente, llegaron con un mensaje preciso y bien diferenciado del Gobierno provincial. Marcaron las falencias del gobierno de Catamarca y plantearon las propuestas para dar solución.  También demostraron que el interés del partido y del Frente Juntos por el Cambio está por arriba de los intereses y matices personales. Actitud que los “viejos” dirigentes deberían aprender, si es que quieren ganar alguna vez una elección. No tengo dudas en un tiempo y no mucho, estos jóvenes gobernarán Catamarca.
Para perder 
En este aspecto fue en el que más aportaron, lamentablemente. En primer lugar, hay que remarcar que el trabajo comunicacional fue pésimo. No se generó ningún mensaje claro. Nada que pudiera el elector independiente fundamentalmente identificarse. En este contexto, el candidato a gobernador -presidente del Comité Capital de la UCR- no dejó claro si es un peronista que preside un comité radical, o un radical que desea ser peronista.
Por su parte, el candidato a intendente en la Capital lo mismo. Nunca se diferenció y contrastó al candidato del Gobierno. El mensaje no llegó a los vecinos de los distintos barrios. Y en ambos casos, hay que agregarle que no mostraron independencia y autoridad. Remarco esto porque en todos los ámbitos se sostenía que eran meros candidatos puestos por Oscar Castillo. 
Otro aspecto negativo que he observado fue la falta de convocatoria a los distintos sectores del frente como de la misma UCR. Si bien en el último tramo de la campaña, se notó la suma de muchos dirigentes -que habían sido ninguneados y excluidos cuando gobernaba el FCS en 2001-2011-, que por sus convicciones y con la esperanza de que no retornara el “kichnerismo” se incorporaron, y allí se notó el aumento de votos en octubre. 
Los intereses personales y familiares obligaron al FJC a perder electoralmente. Todo eso que se veía en campaña, se pudo corroborar en los días posteriores con las declaraciones de quienes perdieron. 
Escuchar a los candidatos a intendente que no pudieron retener sus distritos por culpas de la interna. A las diputadas provinciales Rodriguez Calascibeta y Bazán endilgándole la derrota al Dr. Castillo. Las legisladoras fueron parte de los gobiernos provincial y municipal, cuando más dirigentes fueron excluidos, y en ese momento nada dijeron, ahora les duele que ellas no fueran en la lista para la reelección. Esa es la clara demostración de mediocridad de la dirigencia del partido centenario en Catamarca.
Está claro que Castillo, al igual que muchos dirigentes, es responsable de la derrota. Derrota que no fue solo de este 2019, sino que viene desde 2011, cuando alguien se atrevió a decir: “Estaremos, 20 años más, le guste a quien le guste”, y la realidad se lo llevó puesto. 
En el periodo que va del 2001 al 2011, inclusive en tiempos recientes, el radicalismo sigue sosteniendo a funcionarios responsables de esas derrotas por una cuestión de amiguismo y/o nepotismo. Así será imposible recuperar el poder en la provincia. 
Línea de tiempo
En los últimos 30 años, la UCR ha sido liderada, para bien o para mal, por el senador nacional Oscar Castillo. Comenzó con la crisis partidaria de 1988, cuando expulsaron a cinco legisladores provinciales que habían apoyado la reforma constitucional iniciada por el gobierno de Saadi. En 1989 se reorganiza la UCR, gana la línea Celeste y asume la presidencia el Dr. Miguel Arévalo. Desde ese entonces hasta hoy quien conduce los destinos partidarios es Oscar Castillo.
En tres décadas, solo un dirigente planteó una alternativa superadora, el ingeniero Renato Gigantino. Los que hoy critican al senador nacional, en aquellos tiempos eran “ultra castillistas”. Esos criticones siempre dependieron y dependerán de Castillo. 
Hay Oscar para rato
El ingeniero Eduardo Brizuela del Moral le ganó la interna partidaria a Castillo en 2006. Pero el exgobernador dilapidó esa gran oportunidad, porque en lugar de fortalecer el frente que lo había acompañado, prefirió aliarse a Oscar y, para colmo, también  al kichnerismo. Cuando todo inicia mal, termina mal. 
Si no se recrea una alternativa superadora a la actual conducción partidaria, se seguirá con las mismas reglas para no cambiar nada en lo inmediato.
Veo a tres personas que tienen la capacidad para superar esta crisis. Que pueden liderar un nuevo proceso y también depende de que aquellos que hoy cuestionan, se sumen y puedan lograrlo. No hay que correr a nadie, solo tener un cambio de actitud y convocar a todos.
Señor Director, no doy nombres porque considero que sería una falta de respeto mencionarlos públicamente, sin antes conversarlo con ellas.
 

Martín Reartes
DNI 16.276.579

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