EDITORIAL

El equilibrio deseado

sábado, 9 de noviembre de 2019 · 02:03

El último informe sobre el Índice de Desempeño Provincial (IDP), correspondiente a 2019, consigna que la mayoría de las provincias del Norte Grande (NOA y NEA) son las que tienen el peor desempeño. 

El IDP es elaborado desde el año 2005 por Fundación Libertad en base a la metodología aplicada por The Fraser Institute para mensurar la libertad económica en los gobiernos sub-nacionales. Las tres áreas de estudio son: a) tamaño del sector público, b) financiamiento del gasto público y c) empleo público provincial.

Aclaración imprescindible: la Fundación Libertad adhiere fervientemente a la ortodoxia económica, de modo que asocia automáticamente el tamaño del Estado a la eficiencia. La ecuación es: a mayor tamaño, mayor ineficiencia. Si bien las estructuras sobredimensionadas son por lo general, sobre todo en los estados provinciales, altamente ineficientes, el achicamiento de la administración pública no significa “per si” eficiencia, sino, en principio, solo un gasto menor. La reducción de las estructuras estatales puede garantizar equilibrio en las cuentas fiscales, pero también ocasionar graves problemas sociales.

De lo que se trata, en definitiva, es de eliminar los gastos innecesarios, generados habitualmente como estrategia clientelar, y volver eficiente el destinado a que el Estado cumpla una función de regulación y promoción social de los sectores vulnerados.
El caso de Santiago del Estero es paradigmático: según la Fundación Libertad, en base al IDP, es “la provincia mejor administrada del Norte Argentino”. Sin embargo, es la tercera provincia más pobre del país, según los datos difundidos por el INDEC hace poco más de un mes. Tiene un 45% de la población bajo la línea de pobreza, 10 puntos porcentuales más que el promedio nacional. Al mismo tiempo, tiene uno de los índices de desempleo más bajos.

El análisis de estos números que pueden parecer paradójicos, pero no lo son, indica que Santiago del Estero tiene sus cuentas equilibradas y un buen desarrollo del sector privado, pero hay un déficit del Estado en lo que respecta a su rol de contención social.  El Estado sobredimensionado y elefantiásico produce pobreza, pero el Estado ausente también.

Catamarca ocupa el puesto 11 en el ranking, siendo la segunda mejor del norte argentino. Son varios los factores que influyen en esta buena calificación; si bien el número de empleados públicos por habitantes es muy alto, las cuentas fiscales de los últimos años son equilibradas o con un pequeño superávit. Además, la deuda pública es muy baja respecto de otras jurisdicciones.

De todos modos, en función del descalabro económico nacional, las finanzas públicas provinciales corren serio riesgo. La clave es buscar el equilibrio deseado: eliminar los gastos superfluos provocados por el clientelismo político y fortalecer el acompañamiento del sector público en la promoción de la producción local y la protección de los sectores vulnerados.


 

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