EDITORIAL

Mecanismos perfectibles que ayudan

viernes, 8 de noviembre de 2019 · 02:00

No hace mucho tiempo, la violencia de género no tenía ribetes de visibilidad pública, sobre todo en los ámbitos judiciales. Aunque ahora parezca aberrante, las agresiones contra mujeres, sobre todo si el golpeador era su pareja, constituían, para una parte relativamente grande de la sociedad, problemas de la intimidad familiar en la que el Estado y el resto de las personas no debían inmiscuirse.

La realidad de este verdadero drama ha ido cambiando. El proceso de caracterización de la violencia de género como un delito grave es largo y a veces con retrocesos, pero tanto la policía como el Poder Judicial van adecuando sus estructuras y capacitando a sus integrantes para prevenir este flagelo, protegiendo a sus víctimas y eventualmente castigando a los victimarios.

De todos modos, un problema muy frecuente es que los agresores, aunque tengan denuncias en su contra, siguen con sus conductas agresivas hacia sus parejas o ex parejas, sin que por ese accionar sean castigados por la Justicia. Hay, sin embargo, mecanismos contemplados en la legislación vigente que pueden ayudar a lograr condenas firmes para los que protagonizan este tipo de delito. Uno de ellos es el denominado juicio abreviado, que está contemplado en el Código Procesal Penal de la provincia.
Esta semana se conoció el caso de un hombre que fue condenado en un juicio de estas características. La ventaja del proceso es su sencillez y rapidez, pero enfrenta algunos inconvenientes que tal vez, con algunas modificaciones legislativas, se subsanen.
En el procedimiento del juicio abreviado, el imputado debe reconocer su participación en el delito y aceptar la pena que le proponga la Fiscalía. Para llegar al acuerdo se hace una audiencia oral y pública con todas las partes. En el mismo acto el juez evalúa la propuesta, puede aceptarla y dictar la condena o rechazarla.

El caso mencionado más arriba involucra a un individuo, reincidente por tercera vez en violencia contra su pareja, que fue condenado a 12 meses de prisión efectiva. El procedimiento, como fue cronicado en la edición de ayer de El Ancasti, se realizó en el Juzgado de Control de Garantías Nº 4 a cargo de Marcelo Sago.

Para que un juicio abreviado sea viable, es preciso un acuerdo entre las partes del proceso. Eso implica que el acusado por el delito, en este caso violencia de género, pero pueden ser otros, asuma su culpabilidad. Pero otro requisito, más difícil de cumplir, es que el imputado sea descubierto en flagrancia por las fuerzas de seguridad, es decir, en el momento en que está cometiendo el delito. Si la confesión de culpabilidad es algo posible en determinadas circunstancias, el segundo requisito es de muy difícil cumplimiento.

Legislaciones de otras provincias son más flexibles y admiten la posibilidad de los juicios abreviados sin el requisito de la flagrancia, o con flagrancia en presencia de testigos no necesariamente de las fuerzas de seguridad. Este tipo de admisiones permitirían agilizar los procesos y lograr condenas que por las vías convencionales no se consiguen.

 

 

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