Cara y Cruz

Legislar a destiempo

Tarde piaste, pajarito”, dice el popular refrán que puede ilustrar el alumbramiento, totalmente...
viernes, 29 de noviembre de 2019 · 02:15

Tarde piaste, pajarito”, dice el popular refrán que puede ilustrar el alumbramiento, totalmente fuera de tiempo, de una ley con media sanción en la Cámara de Diputados que modifica parcialmente la Ley Nº 5128 de Distribución y Administración de Regalías Mineras aprobada en octubre de 2004, que pretendió regular el uso de los recursos de esa renta en manos de los municipios. 
El artículo 5º de esa norma establecía que los fondos de las regalías ingresarían a una cuenta especial de los municipios y que se aplicarían “única y exclusivamente a financiar obras de infraestructura para el desarrollo económico y capacitación para actividades productivas”. Prohibía que tales recursos se pudieran destinar a “financiar gastos corrientes, otorgar créditos o garantizarlos, siendo responsables y pasibles de las sanciones administrativas, civiles y penales correspondientes los funcionarios que autoricen o consientan la violación de tal prohibición”. También dejaba a cargo del Tribunal de Cuentas de la Provincia la realización de  una auditoría anual para controlar el cumplimiento de la ley y facultaba al Poder Ejecutivo a “suspender de inmediato el depósito de los fondos”.
La historia es conocida. Los municipios cabecera de los departamentos mineros, que fueron los más favorecidos, hicieron cualquier cosa menos obras de infraestructura o capacitación productiva. Belén gastó buena parte de los recursos en financiar becas para desocupados (es decir, auténtico gasto corriente) y Andalgalá se dio lujos como pagar honorarios de un Nobel de Economía para que engorde el ego del intendente de turno, para lo cual contrató servicios de alojamiento, comidas y transporte para periodistas en un hotel cinco estrellas de Buenos Aires. Hubo más cosas por el estilo, por cierto. 


Frente a tal despilfarro, una década después el Gobierno provincial decidió crear una unidad ejecutora en la órbita del Ministerio de Producción, que funcionaba como una suerte de banco de proyectos de inversión de las regalías municipales. Las quejas de los intendentes eran que se trataba de un proceso demasiado burocrático y que no ayudaba con los proyectos. No se hicieron muchas obras, pero al menos se atenuó el dispendio.
El miércoles pasado, en la última sesión de un año legislativo bastante improductivo –como todo año electoral-, los diputados dedicaron varias horas a debatir un proyecto del peronista renovador Sergio Saracho, que establece que en caso de que los municipios no especifiquen en un plazo de seis meses los proyectos de inversión en obras de infraestructura y los programas para capacitación, podrán perder el manejo de los recursos y el Ejecutivo provincial podrá ejecutar los fondos con ese destino. Las objeciones opositoras apuntaron a que no siempre la ineficiencia es de los municipios sino que muchos proyectos se trabaron por la “burocracia interminable” del Ejecutivo provincial, y alertaron que esta modificación a la ley no derive en una lisa y llana confiscación de fondos municipales. 


Todo bien con la reforma de los diputados, lástima que llegue cuando las regalías mineras ya forman parte del pasado glorioso. Bajo La Alumbrera pagó regalías por última vez en 2017: poco menos de 130 millones de pesos. Y ahora se encuentra en el proceso final de su cierre de mina. 
Por otro lado, la mayor parte de los recursos por la explotación de litio, en el caso del Salar del Hombre Muerto, a cargo de Livent, van a parar al fideicomiso minero creado para financiar obras tales como los parques solares en la puna. De regalías, lo que queda para repartir es mínimo.
Para lo único que podría ser útil esta ley es para cuando se ponga en marcha Agua Rica, un proyecto que aún debe sortear escollos legales y conseguir licencia social, algo que no está a la vuelta de la esquina.  
Aunque pueda perturbarlos, la pregunta es: ¿qué esperaron los diputados durante más de 20 años de gran minería y millonarios recursos depositados a los municipios para recién acordarse ahora de que los fondos corren peligro de escurrirse entre las fisuras de la incompetencia y la venalidad?n

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