CARA Y CRUZ

Déficit mal manejado

sábado, 23 de noviembre de 2019 · 08:14

Desde hace ya un par de décadas, el servicio de agua potable en la ciudad Capital es claramente ineficiente y más aún en los sectores que tuvieron mayor crecimiento urbano, como es la zona alta o el Oeste. Si bien tal desarrollo no fue acompañado por las correspondientes obras de infraestructura, la empresa Aguas de Catamarca continuó habilitando a nuevos usuarios como si pudiera garantizarles un servicio digno.

También es evidente que los problemas se agravan en la temporada de mayor consumo, entre los meses de septiembre y diciembre, que además coinciden con la falta de precipitaciones y el bajísimo caudal del río El Tala, que es una de las fuentes de abastecimiento del sector Oeste. 

No obstante, Aguas de Catamarca ha mostrado una serie desaciertos vinculados con la falta de criterio para priorizar obras y graves yerros de comunicación hacia los usuarios más afectados. 
Por lo primero, la prometida obra del Acueducto Oeste, presentada como la panacea para la provisión de la zona alta y del conglomerado de Valle Chico, se comenzó hace unos meses, cuando aún la necesidad de agua no era tan pronunciada, pero recién se espera concluirla a fin de año. Es posible que si las lluvias no continúan como estos días –que algún alivio trajeron-, otra vez empiecen a recrudecer los reclamos. 

¿Por qué razón la empresa no ajustó el cronograma de los trabajos al de la disponibilidad de agua y de la demanda? En otras palabras, ¿por qué recién apura la obra cuando la necesidad de los usuarios está a tope y su capacidad de respuesta es mínima, casi desesperante? Podrá dar explicaciones atendibles desde el punto de vista formal, pero lo que no se puede obviar es que esta misma cúpula de la empresa está al frente desde hace ocho años. Algún conocimiento de la situación, al menos por reiteración de los problemas, debería tener a esta altura. 
En cuanto al aspecto comunicacional, lo que una empresa de servicios no puede darse el lujo de carecer es de respuesta a los usuarios. De hecho, desde que empezaron a agudizarse los reclamos de los vecinos de la zona alta y del Sur, la Sapem brilló por su silencio. 

En efecto, no designó a ningún vocero para que responda a las quejas, no atendió teléfonos, no difundió comunicaciones, no abrió las puertas a la prensa y, lo que es peor, no atinó a elaborar un cronograma básico de suministro a los usuarios afectados. Era lo mínimo que se esperaba. 
Aguas de Catamarca llevó la tensión al máximo. Recién después de que los vecinos, hartos por la falta de agua, salieran a expresar su indignación por este medio, el vicepresidente de la empresa, Mauricio Furlong, accedió a dar explicaciones, admitir las fallas y pedir perdón a los clientes. 

“A mayor temperatura, mayor consumo y mayores problemas, y esto sucede todos los años. Ayer (por el miércoles) el motivo de uno de los cortes fue por conexión de nexo de alimentación del nuevo rebombeo ubicado en el camino a Ojo de Agua y avenida Sal Gema. Lamentablemente, en una jornada calurosa algunos pozos no funcionaron y también tuvimos la salida del pozo N° 60 ubicado en Acosta Villafañe”, precisó a El Ancasti. 

Furlong explicó que el corte de la avenida Ocampo del jueves se debió a la obra del Acueducto Oeste, con el propósito de “instalar el último tramo de cañerías, mientras la línea de energía y del rebombeo estaría concluida en los próximos días”. “Toda la zona oeste se abastece del río El Tala, y ahora está con la mitad del caudal y tenemos más viviendas. El acueducto vendrá a suplir esa merma del río y abastecerá la planta 1 y 2 de avenida Ocampo, y dará solución a toda la zona Oeste, incluidos Lomas del Tala, Villa Cubas. Habrá una mejora en esta zona que siempre sufrió falta de agua, y cada año es peor. Es complicada la situación y complicada la obra que se realiza”, admitió.

En rigor, los usuarios que viven en estas zonas críticas son conscientes de que no pueden tener agua todo el tiempo. Pero requieren de la empresa que les informe al menos en qué horario les puede suministrar, así organizan sus rutinas diarias. Tan simple como eso.n

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