EDITORIAL

La crisis del dogma católico

jueves, 21 de noviembre de 2019 · 02:00

A contramano de quienes soñaban con el hecho de que tener un Papa argentino impulsaría, o al menos sostendría, la creencia en el culto católico en el país, una minuciosa encuesta realizada por el CONICET en el orden nacional tira por tierra aquella ilusión.
En efecto, según el informe cayó a 62,9 % la cantidad de argentinos que dicen ser católicos. Hace 11 años, cuando se hizo el primer relevamiento, la población que adhería al culto de Francisco era del 76,5 %. Pero además también son más los católicos que están a favor del aborto y que hasta consideran saludable que se separen de una vez los asuntos de la Iglesia de los del Estado. 

Pero hay otros datos interesantes sobre las creencias de los argentinos. Además de la menor población católica propiamente dicha, existe un 18,9% que declara no creer en ningún culto; los evangélicos (15,3%) son el grupo religioso que más creció en estos once años. En forma paralela, el 82% de los argentinos dice que cree en “Jesucristo” y un 76% en “la energía”. El 60% afirmó que no lee la Biblia o el texto sagrado de su culto.

El trabajo científico también da cuenta de la significativa dispersión que se produce internamente en cada culto. Por caso, 6 de cada 10 creyentes se relacionan con Dios por su propia cuenta, mientras que 3 de cada 10 eligen hacerlo a través de una iglesia o templo. Es lo que los investigadores interpretan como el crecimiento del “cuentapropismo religioso”. 
Los resultados de la encuesta fueron presentados el martes pasado por el director de la investigación, Fortunato Mallimaci, quien también dirigió la anterior realizada en 2008. El relevamiento insumió más de dos años de diseño y se visitaron unos 2.300 hogares en el país.

Según el investigador, “hay movilidad y disputa en las creencias. La gente va a un lugar religioso para encontrar fe. No aparece representatividad política de los grupos religiosos. Se cree en Dios por fuera de las instituciones”. Uno de los hallazgos es que por primera aparece nítidamente el fin de los dogmas uniformes. Hay dispersión de creencias. Pertenecer a un credo no significa creer lo mismo que ese grupo de personas o lo que enseñan las autoridades. “A esto lo llamamos proceso de individuación de la fe”, explica Mallimaci.

En ese sentido, la cuestión del aborto no es, como se presumía, un tema dogmático a rajatablas. El 51,8% dijo que debería estar permitido en las circunstancias que hoy contempla el protocolo de Salud. El 27,3% dijo que es un derecho de la mujer y debe legalizarse en todos los casos. Y el 18,7% dijo que debe estar prohibido.
También se consultó sobre si el estado debe financiar las confesiones religiosas. El 50% cree que no. El 18,8% que sí, pero a todas las religiones y el 6,4% sólo a la Iglesia católica. En 2008, el 34,4% tenía esa opinión y el 51,4% decía que había que financiar a todos los credos.

En suma, es claro que el mundo ha cambiado y que los argentinos no han quedado afuera de esa transformación en materia de creencias. La sociedad se volvió más diversa y ahora se aceptan situaciones que antes eran inconcebibles. 
Es necesario, por lo tanto, que la Iglesia tome nota de esos cambios y que no los rechace o ataque en discursos anacrónicos, sino que empiece a adaptarse.n

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