CARA Y CRUZ

Indicadores legislativos

martes, 19 de noviembre de 2019 · 02:09

Antes de la primera reunión por el plan para la lucha contra el hambre que lanzó el presidente electo, Alberto Fernández, la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, dijo que se avecinan tiempos difíciles y que “el pueblo va a tener que poner el hombro”. 
Estas manifestaciones no pueden considerarse un vaticinio. Los tiempos difíciles no se avecinan, sino que vienen transcurriendo, y de que habrá que “poner el hombro” para superarlos son pocos los que dudan. Si se observa con atención, se advertirán movimientos de diferentes sectores tendientes a sacarle la nalga a la jeringa de las penurias inminentes; y afinando un poco la óptica, se verá que los más enfáticos difícilmente podrían encuadrarse en el concepto de “pueblo” utilizado por la referente de la lucha por los derechos humanos. 

En tal contexto de acrobacias para que el hombro y otras partes del cuerpo los ponga el prójimo, la Fundación Libertad difundió un estudio sobre las erogaciones que demandan los poderes legislativos provinciales, conforme a la información de los presupuestos respectivos de este año. 
Más de $41.000 millones en total entre las 24 legislaturas, que suman 1.119 miembros incluida la de Ciudad de Buenos Aires. Esto es, promedio, $34,2 millones anuales por legislador, casi $3 millones mensuales.
La provincia de Catamarca no podía dejar de ocupar un casillero sobresaliente en este ranking. 
Con un presupuesto parlamentario de $1.410 millones en 2019, a 24,7 millones anuales por legislador, está segunda en el gasto por habitante: $3.385, sólo superada por Tierra del Fuego, que apila más de $7.000 en este rubro.
Suficiente trofeo, dirán los conformistas, pero los datos del informe permiten ahondar en otras sabrosas singularidades del sistema legislativo catamarqueño, que lo habilitan para disputar puestos destacados en otras categorías. 
Por ejemplo: Tierra del Fuego podrá superar a Catamarca en gasto parlamentario “per cápita”, pero resulta que tiene solo 15 tribunos contra los 57 diputados y senadores de acá. 
Los fueguinos cuentan con un representante por cada 8.400 habitantes; Catamarca, uno cada 6.452.

Es interesante esta perspectiva de la cantidad de habitantes por legislador, o cantidad de representados por representante. En términos relativos, el Poder Legislativo catamarqueño es el más grande de la región. 
Tucumán, con la Legislatura más onerosa del país, con un costo anual por legislador superior a los $84 millones, cuenta con un legislador cada 32.507 habitantes. Santiago del Estero, uno cada 22.411. Salta, uno cada 14.641. Jujuy, uno cada 14.005. La Rioja, uno por 9.217.
Los diputados y senadores catamarqueños han de tomar esta relación como indicador de excelencia representativa. Catamarca, argumentarán, tiene suerte de que cada legislador represente un universo exiguo de pobladores, y no como el desgraciado pueblo tucumano, para no irse tan lejos, que tiene a gatas un tipo para velar por los derechos de más de 32.500, por no hablar de monstruos como la provincia de Buenos Aires, cuya desproporción parlamentaria no podría ser peor: un legislador cada 113 mil habitantes. Es para apiadarse del trabajo que deben tener los esforzados legisladores bonaerenses.

La opinión del pueblo ya es más difícil de establecer. Habría que meterse en milongas como plebiscitos o consultas populares y no hay necesidad de someter a la gente a tanto estrés electoral. 
Y si todavía resulta que la opinión de los representados no coincide con la de los representantes ¿qué hacemos?
El horno no está para bollos y no vaya a ser que salgan con que el Poder Legislativo está sobredimensionado. Capaz que hasta se les ocurre que los legisladores también tienen que “poner el hombro”.n

Otras Noticias