EDITORIAL

Antinomias inútiles

viernes, 1 de noviembre de 2019 · 02:21

La polémica sobre la necesidad o no, la viabilidad formal o no, del lenguaje inclusivo o no sexista, está sobredimensionada. Las luchas feministas, que tantos avances han registrado en los últimos años en todo el mundo, pero particularmente en Argentina, incorporaron al lenguaje inclusivo como una herramienta más para visibilizar al colectivo femenino y de la diversidad sexual y de género.

Pero la centralidad que ha adquirido en la discusión pública y los debates privados llama la atención. Es probable que esta preeminencia sobre otros temas más de fondo obedezca fundamentalmente al exagerado rechazo que ha originado su uso en amplios sectores de la población. La defensa del lenguaje inclusivo ha sido igual de enfática. El resultado es un debate impetuoso que parece no conducir a ningún lado, porque las posiciones controversiales no tienen puntos de contacto. 

Para los objetores de lenguaje no sexista, el rechazo de la Real Academia Española es motivo suficiente para impugnarlo. Para los defensores, en cambio, el no reconocimiento oficial no tiene ninguna importancia. Un alto porcentaje de las palabras que se utilizan en la vida cotidiana –argumentan- no son convalidadas por la Academia. Y, la verdad, nadie hace tanto escándalo. 

Lo cierto es que, mientras el debate infructuoso se extiende, el lenguaje inclusivo ha ido ganando espacios, no solo en los discursos informales, sino también en los formales e incluso en algunos textos que pueden considerarse académicos. De hecho, ya son diez las universidades argentinas que reglamentaron o permiten de hecho el uso del lenguaje inclusivo para todo tipo de escritos: trabajos prácticos, monografías, tesis de grado o posgrado y hasta comunicaciones institucionales.

En algunos casos, la iniciativa de institucionalizarlo partió de los estudiantes, pero cada vez más son los propios docentes los que promovieron su convalidación académica.

La Universidad Nacional de La Plata –que fue sede del primer Congreso de Lenguaje Inclusivo que se realizó en la Argentina-; la Universidad Nacional de Río Negro; la Universidad Nacional de Córdoba; la Universidad Nacional de Rosario: la Universidad Nacional de Cuyo; la Universidad Nacional de Mar del Plata; la Universidad Nacional Patagonia San Juan de Bosco; la Universidad Nacional de Avellaneda y la Universidad Nacional de General Sarmiento ya lo han introducido formalmente como alternativa a través de las diferentes variantes

En el resto de las casas de altos estudios, la utilización es de hecho. Hay alumnos y docentes de la Universidad Nacional de Catamarca que usan habitualmente expresiones del lenguaje inclusivo – por ejemplo, los morfemas “e”, “x” o “@”- en sus escritos formales, sin que se conozcan objeciones a esta práctica. 

Es altamente probable que en pocos años el lenguaje inclusivo o no sexista se haya extendido de tal manera que las polémicas disminuyan y sean consideradas como antinomias inútiles del pasado. Nadie debería estar obligado a usarlo, pero tampoco censurado por apelar a él.


 

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