EDITORIAL

Otra vez la extorsión

sábado, 5 de octubre de 2019 · 02:02

Argentina padece, hace ya un par de décadas, una extorsión continua de los gremios más poderosos y con gran capacidad de fuego. Son aquellos que pueden parar el transporte, desabastecer el mercado, resentir la atención de la salud, vaciar las aulas y hasta bajar las persianas del Estado. Pero también hacen mucho daño las organizaciones no gremiales, de inspiración más política que social, que cortan rutas y calles por la razón que sea. 

Entre unos y otros, los argentinos se han acostumbrado a vivir como rehenes de grupos cuyos intereses son siempre sectoriales, y a veces hasta inconfesables. Grupos que saben aprovechar a la perfección los momentos políticos, la debilidad de las autoridades y la inacción de la Justicia. 

En estos días es el caso de los vuelos. El gremio de los pilotos anunció un paro de 48 horas este fin de semana en los vuelos de Aerolíneas Argentinas y Austral. En total, son casi 75.000 pasajeros los que se verán afectados por la cancelación de unos 650 vuelos, entre nacionales e internacionales.

La medida de fuerza fue ratificada por el gremio APLA, que conduce el sindicalista Pablo Biro, quien se identifica como kirchnerista, pese a que la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria. Pero también a pesar de que la empresa Aerolíneas Argentinas le pidió seguir negociando –sin paro- y a que el propio candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, reclamó dos veces al gremio que levante la protesta y no afecte a los pasajeros.
Desde los dos gremios de los pilotos les contestaron a Fernández y al Gobierno nacional que ratificaban el paro y adelantaron que iban a profundizarse las medidas de fuerza. Biro calificó de “ilegal” la conciliación y aclaró que la cartera de Trabajo no puede dictarla dos veces en el mismo conflicto.

Por su parte, el presidente de Aerolíneas Argentinas, Luis Malvido, calificó ayer de “inconcebible” la huelga por 48 horas dispuesta por los pilotos y aseguró que se trata de “un paro K”.  “El paro es netamente político, es para la tribuna”, se quejó el funcionario.
La última paritaria de los pilotos arrancó el 1º de octubre del año pasado y concluyó el lunes 30 de septiembre. AA pagó a sus empleados un bono de entre $5.000 y 30.000 en diciembre último, un ajuste de salarios del 10,2% en enero, 4,1% en marzo, 15,2% en abril y un bono de $5.000 para los sueldos inferiores a $ 100.000 el mes pasado.
Según Malvido, los pilotos de la AA ya percibieron un aumento del 30% este año. Y aseguró que “esta gente, la que no acata, tiene los sueldos más altos de la empresa”.

Está claro que no son salarios “de hambre” los que perciben los pilotos, que además cobran viáticos y otros ítems que los ubican entre los trabajadores mejor remunerados del país.
Si bien existen posibilidades de que las negociaciones lleguen a buen término y los vuelos puedan ser reprogramados entre hoy y mañana, está claro que el perjuicio a los pasajeros ya fue cometido. Y esto no hace más que restar confianza a la línea de bandera de argentina, que así pierde cada vez más frente a la competencia. 

La cartera laboral amagó con posibles sanciones si los pilotos insisten en desobedecer la conciliación obligatoria. Está visto que no alcanza con las advertencias. Es momento de actuar con firmeza y resguardar del derecho de los pasajeros. La extorsión sindical no puede condicionar los intereses superiores de un país.


 

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